Esta cinta secunda el regreso de Dylan al epicentro de la actualidad. Tras la reedición de "Don´t look back" y el estreno hace unos años del excelso documental de Scorsese, "No direction home", se podía pensar en lo innecesario de un biopic reconstruyendo su vida. Pero la película está hecha en tono de humor, es sarcástica, misteriosa, simpática. Un enfoque original para ser un biopic. Y es una visión diferente del personaje. De igual modo se presenta el álbum.
La banda sonora supone una extensa visión musical sobre Dylan vista por otros grandes artistas. Treinta y cuatro canciones en un doble disco que revisa sus clásicos desde la voz de gente como Eddie Vedder (Pearl Jam), Sonic Youth, Jim James (de My Morning Jacket), Richie Havens, Cat Power, John Doe, Yo La Tengo, Roger McGuinn (The Byrds), Mason Jennings, Los Lobos, Jeff Tweedy (Wilco), Mark Lanegan (Queens of the Stone Age), Willie Nelson, Charlotte Gainsbourg, Antony and The Johnsons, Calexico, Yo la tengo, y el propio Dylan interpretando la canción que da nombre a la disco, y que es una rareza grabada durante las sesiones de "The Basement Tapes", junto a The Band, publicada en 1975.
El álbum viene enfocado con el mismo prisma de la película, no se trata tanto de imitar a Dylan como de ver el modo en que puede influir a cada personaje y cantante. De ese modo reinterpretan canciones como "All along the watchtower", "Highway 61", "Just like a woman" o Maggie’s Farm, que son parte de la cultural popular.
Un álbum que mezcla voces distintas y prismas opuestos, voces que no buscan imitar y que se encuentran cómodas entre canciones legendarias. Y como no podía ser de otro modo, dentro del prisma en el que gira Dylan, nada es obvio. Todo está mezclado pero encuentra un sentido. Abundan las canciones de discos rarezas como la propia que da nombre al álbum, o "Dark eyes" (interpretada por Calexico), "Forth time around" (Yo la Tengo), "Moonshiner" (Bob Forrest). Y se echan de menos algunos clásicos como "Like a rolling stone" o "Love minus zero" muy frecuentes en los directos de Dylan.
Todo lo que puedes esperar es la revés pero tiene encanto. De este modo el trabajo se ofrece completo, preparado para escuchar del tirón y descubrir nuevas voces sobre viejas letras, o el efecto contrario. Un bonito disco, que si bien no es imprescindible dentro de la discografía personal, bien cubre un hueco que podría ser peor ocupado. Los disfrutarán los fieles y puede dar una sorpresa a inocentes.