difíciles de detectar y derribar
Jueves 11 de marzo de 2010
La gestión y control de las palomas mensajeras implica un coste de personal y material innecesario para un Ministerio que sufre año tras año un recorte presupuestario alarmante.
Esta semana, el
Ministerio de Defensa ha retirado los galones a las palomas mensajeras. Tras siglo y medio de servicio al Ejército, han sido jubiladas de forma definitiva. Queda derogado pues el
indica el Departamento de Chacón en la disposición publicada el pasado lunes en el BOE- las nuevas tecnologías de los sistemas de telecomunicaciones e información cubren eficazmente todas las necesidades de enlace de la Defensa Nacional, lo que ha originado que la posible utilización de las palomas mensajeras como medio de transmisión haya dejado de tener interés para la Defensa Nacional”. Pero además, detrás de esta decisión subyace una razón puramente económica. La gestión y control de las palomas mensajeras implica un coste de personal y material innecesario para un Ministerio que sufre año tras año un recorte presupuestario alarmante.
La decisión tomada por Defensa ha entristecido a los más nostálgicos de la historia de la milicia y ha enfadado a algunos colombófilos como José Ramón Castro que se siente abandonado a su suerte ya que, de momento, no le ampara ninguna norma.
Las palomas siguen siendo todavía empleadas por otros Ejércitos. En la guerra del Golfo, relató Castro a este periódico, algunos soldados de Estados Unidos llevaban consigo palomas para estar atentos a posibles ataques NBQ (nuclear bacteriológico químico). “Si la paloma moría, ellos se ponían la máscara anti gas y salvavan la vida”, explica.
Pero hay más. A pesar de que con Internet los mensajes llegan más rápido que nunca, lo cierto es que en algunos lugares del mundo, en Sudáfrica por ejemplo, una paloma puede entregar incluso un mensaje antes de que llegue a su destino vía correo electrónico. Así se comprobó en septiembre de 2009, cuando una empresa de comunicaciones de la ciudad de Durban equipó a una paloma con un pen drive de 4 GB y la puso a competir contra el servicio de ADSL de Telkom, la compañía de telecomunicaciones más importante del Sudáfrica. Winston, la paloma, entregó el mensaje al cabo de dos horas tras haber recorrido 1,6 kilómetros mientras que el ADSL había conseguido transmitir al ordenador de destino el cuatro por ciento de la información.
Las hazañas bélicas de las palomas mensajeras
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