Opinión

Por María Begoña Urroz Ibarrola

Javier Cámara | Jueves 11 de marzo de 2010
Este jueves 11 de marzo ha tenido muchas cosas buenas: hemos recordado con emoción a los 192 muertos en los terribles atentados de Madrid hace seis años, las asociaciones de víctimas –al fin– han dedicado el día a la memoria de sus seres queridos de forma conjunta y el Congreso ha aprobado declarar los 27 de junio como Día en recuerdo de las Víctimas del Terrorismo.

He de reconocer que esta última noticia me ha sorprendido especialmente porque, si bien creo que es para alegrarse el hecho de que se “guarde” este día para conmemorar a nuestras víctimas del terrorismo, en seguida me llamó la atención la fecha escogida.

A estas horas seguro que ya saben que el 27 de junio de 1960 una maleta bomba cruelmente colocada en la estación de Amara, en San Sebastián, hacía explosión provocando quemaduras en el 90 por ciento del cuerpo de María Begoña Urroz Ibarrola, una niña de 18 meses que acabaría convirtiéndose poco después en la primera víctima de la banda terrorista Eta.

Es verdad que la elección de la efeméride tiene un componente emotivo que sobrecoge, pero no deja de ser la cruenta constatación de que cuando todas las personas de bien estemos recordando por primera vez el Día dedicado a las víctimas del terrorismo, los etarras estarán celebrando que hace 50 años cometieron su primer asesinato.

Así, vuelvo a la cruda realidad política y viendo que las últimas informaciones apuntan a que este Gobierno se estaría planteando volver a negociar una tregua con la banda mafiosa etarra, me duele pensar que esto de verdad pueda ser así. Es cierto que Eta necesita “aire” tras las últimas operaciones policiales en España y Francia y no es menos verdad que Zapatero necesita “algo” a lo que agarrarse si definitivamente decide presentarse a las próximas elecciones. Conociéndole tiene lógica, ¿por qué no intentar arrancarle una tregua a los asesinos etarras y de paso acudir a los comicios con este tanto a su favor?

La estrategia no sonaría mal si no fuera porque, como acabamos de explicar, Eta lleva 50 años matando y ni Franco ni la Democracia les ha hecho cambiar sus macabros planes. Además, las víctimas del terrorismo, a las que Zapatero ha dicho una y mil veces que no va a abandonar, han dicho que lo mejor para acabar con el terrorismo de Eta es acabando con ellos, sin concesiones y sin negociación, porque son asesinos y hay que detenerlos, juzgarlos y condenarlos.

Y digo yo: ¿Caerá Zapatero en la tentación de aprovecharse del buen trabajo de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para sacar tajada política con una hipotética tregua con Eta? ¿Podrán con el presidente las ansias por intentar hacerse de nuevo con el Gobierno de España? ¿Obviará Zapatero una vez más a la sociedad española y a las víctimas y volverá a engañarnos con falaz palabrería? ¿Brindará De Juana Chaos con champán –como acostumbra– por la buena noticia que le supone el 50 aniversario de la muerte de María Begoña Urroz Ibarrola?

Desde estas líneas, tan sólo desear que nada de esto llegue a suceder, porque después de 50 años con esta panda de canallas España se merece vivir en paz y las víctimas dormir tranquilas. Yo sí brindo por María Begoña y por las víctimas, porque su recuerdo servirá para que no nos olvidemos de quiénes son los buenos.

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