Opinión

La torpeza de Netanyahu

Lunes 15 de marzo de 2010
Muy pocas cosas de las que suceden en Israel son por casualidad. Menos aún, las que atañen a la relación entre Washington y Tel Aviv, siempre marcada por el devenir de los acontecimientos palestinos. Mas no en esta ocasión. El anuncio hecho en días pasados por el Ejecutivo que preside Benjamin Netanyahu de proseguir con los planes de construcción de asentamientos en Jerusalén Este justo durante la visita a la región del vicepresidente norteamericano Joe Biden ha sentado francamente mal en Estados Unidos. Y calificar dicho anuncio de “inocente” por parte del propio Netanyahu no hace sino avivar más una hoguera encendida únicamente por los israelíes. Además, ofende a la inteligencia el suponer que el gobierno israelí haga “por casualidad” un anuncio de semejante calibre justo cuando el vicepresidente norteamericano inicia un periplo por la zona.


Israel y Estados Unidos se necesitan mutuamente. De ahí que resulte incomprensible la actitud de provocación adoptada por Netanyahu, la cual de momento ya le ha granjeado las críticas no sólo del mundo árabe, sino también de la Unión Europea y de la propia administración Obama. Alguien como Ariel Sharon fue capaz de entender la verdadera dimensión del problema, desalojando en el verano de 205 los asentamientos de Gaza, pese al indudable coste político que dicha acción le ocasionaría. Pero no vaciló a la hora de adoptar una decisión tan difícil como necesaria. Netanyahu ha hecho exactamente lo contrario de lo que marcaba la prudencia, desencadenando una situación de imprevisibles consecuencias. Y tampoco es de recibo que el primer ministro israelí se justifique con arreglo a los intereses de su país porque, en lo que se refiere al contencioso con los palestinos, priman la paz y el entendimiento por encima de los demás. Y actuaciones como la decidida por su gobierno lo dificultan sobremanera.

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