Opinión

Díaz Ferrán debe reconsiderar su situación

Martes 16 de marzo de 2010
La disolución por parte de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones -DGS- de Seguros Mercurio no tendría mayor trascendencia, de no ser porque se trata de la aseguradora del Grupo Marsans, uno de cuyos copropietarios el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán. Conviene precisar que una decisión así únicamente se adopta cuando se está ante una situación de riesgo financiero palmaria, lo que añade aún más gravedad al asunto. A ello hay que añadir la quiebra de la aerolínea Air Comet, también de Díaz Ferrán, que dejó en tierra a un gran número de viajeros en plena Navidad.

Ocurre que Díaz Ferrán no es un empresario cualquiera, sino la cabeza visible de la CEOE. Y no parece un buen ejemplo el que alguien cuyas empresas atraviesan una situación tan complicada siga al frente de la organización que agrupa a los empresarios españoles. Bien es verdad que a ellos y sólo a ellos corresponde decidir quién es la persona que les representa, pero quizá en el estado actual de las cosas tanto Díaz Ferrán como sus compañeros debería de replantearse algunas cosas.

En manos de Díaz Ferrán, la CEOE es hoy un interlocutor frágil. Esa debilidad de Díaz Ferrán por la marcha de sus empresas le resta credibilidad y fuerza a la hora de defender los intereses empresariales en el marco de la concertación social con Gobierno y sindicatos. Y, desde luego, no es una buena noticia que ante la gravedad de la crisis económica que se cierne sobre España, su patronal esté representada por alguien en entredicho por su ejecutoria personal. Gerardo Díaz Ferrán debe poner orden en su casa y dejar que sea otro quien lleve las riendas de una patronal, hoy por hoy, en clara posición de inferioridad. Es cuestión de intereses.

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