Nacional

Las provincias que decidirán las elecciones

Las claves del 9-M

Jueves 06 de marzo de 2008
El Gobierno no confía a día de hoy en renovar la confianza de los ciudadanos en forma de mayoría absoluta el domingo. Desde Ferraz, como ocurre de igual manera en Génova, la estrategia electoral se ha basado en la pelea voto por voto, debido a que un pequeño número de provincias puede decidir quién gobernará España durante la próxima legislatura. Por este motivo, no es extraño observar a las cabezas visibles del Ejecutivo en circunscripciones claves. Tampoco lo son las propuestas de reforma de la cuestionada ley D´Hont por parte de PSOE y PP, para más tarde desmentir esta idea y acatar una herramienta de atribución de escaños que no garantiza que el partido más votado sea el que consiga el poder. Pero la clave no sólo reside en disputar cada uno de los asientos del Congreso, sino también mantener el poder en los feudos "inamovibles" de cada una de las formaciones, como son Valencia para el PP o Andalucía para los socialistas.

El último barómetro del CIS (la única encuesta que aceptan estos partidos) otorga a los socialistas una ventaja de 1,5 puntos sobre el PP. La tendencia a la baja en esta diferencia preocupa en el seno del Gobierno, ya que necesita un amplio colchón de votos para superar a sus rivales en número de escaños en el Congreso. Por lo tanto, el empate técnico que parece que va a dar emoción a los próximos comicios se considera una amenaza en Ferraz y una oportunidad para los estrategas electorales de Génova.

El PP goza de mejor voto distribuido
El contraste de diversos estudios demoscópicos demuestra que el PP posee mejor voto distribuido que el PSOE, es decir, que, a igualdad de votos en unas elecciones, los populares se llevarían la victoria, siempre y cuando no cambie la tendencia de voto en las distintas provincias españolas. Un ejemplo que verifica esta tesis es que, en marzo de 2004, si la victoria de Zapatero se hubiera producido por tan sólo 421.000 votos y no por 1.263.000 sufragios, Rajoy habría obtenido más asientos en el Parlamento que el actual presidente del Gobierno. Una de las lecturas de estos datos es que el colchón de votos de los socialistas era de 842.000, una ventaja que hoy día no es tal. Mientras Zapatero no consiga alejarse un 2 por ciento sobre Rajoy en intención de voto, corre el peligro de caerse de la cuerda floja y que esas provincias antes citadas provoquen un vuelco electoral, que permitiría, por primera vez en nuestra democracia, que un partido no gobierne, al menos, durante dos legislaturas consecutivas.

El PSOE deberá enfrentarse a la rentabilidad que el PP obtiene de sus votos. En las tres últimas citas electorales, el PP ha sido la formación que más partido ha sacado de sus sufragios. En concreto, en 2004, con un 37,71 por ciento de los votos obtenidos, tuvo una representación en el Congreso del 42, 28 por ciento de los diputados, cifra que se incrementa si nos remitimos a los comicios de 1996 y 2000.

En Ferraz cuentan, además, con unos valores que se mantienen durante los últimos meses: la fidelidad de los votantes del PP hacia su partido es del 90 por ciento frente al 80 por ciento de los socialistas. Los últimos barómetros del CIS revelan que, de éste 80 por ciento que manejan diferentes estudios, un 5,1 por ciento de los electores que en 2004 eligieron al PSOE cambiarán su papeleta en 2008.

Madrid, Cataluña y Andalucía pueden decidir
Una de las llaves a la presidencia del Gobierno está en tres Comunidades Autónomas: Madrid, Cataluña y Andalucía. Sólo estas tres regiones suponen 143 de los 350 escaños del Congreso. La única de las tres en la que se no se esperan demasiadas novedades es Andalucía, feudo socialista. En Cataluña, la crisis en las infraestructuras ha erosionado la imagen del Gobierno y, en concreto, de la ministra Magdalena Álvarez y su máximo valedor, el propio presidente Zapatero. Últimas encuestas abren la posibilidad de que IU "robe" votos al PSOE en esta comunidad, si bien es cierto que la intención de voto de la formación que lidera Gaspar Llamazares rebaja las expectativas cuando se celebran los comicios, según se demuestra en las últimas citas electorales. No obstante, el resto de formaciones que conforman el poder en Cataluña, y que reprobaron en bloque a la ministra de Fomento, pueden quitar al PSOE representantes en la Cámara Baja. Por su parte, Madrid es donde los populares pueden sacar más provecho a su estrategia. Los malos resultados del PP en marzo de 2004 (venció por un escaño), fruto, según Génova, de los atentados del 11-M, no parece que se vayan a repetir. Lo demuestran las últimas elecciones municipales, en las que tanto Esperanza Aguirre como Alberto Ruíz-Gallardón "barrieron" a Rafael Simancas y Miguel Sebastián en la presidencia de la Comunidad y alcaldía de Madrid, respectivamente. La figura de Manuel Pizarro como gran conocedor de la Economía en tiempos revueltos como los que vivimos, puede significar una de las claves para que los populares se hagan con alguno de los 16 escaños que en esta última legislatura han ostentado los socialistas por Madrid.

Asimismo, un reducido número de provincias puede desequilibrar la balanza debido al escaso margen de ventaja que, se presupone, decidirá las generales. Zapatero ha situado en circunscripciones claves a las "figuras" de su Gobierno, pero esta distribución no ha sido aleatoria. Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, encabeza la lista socialista por Cádiz. Allí, las últimas encuestas son favorables para Teófila Martínez, alcaldesa de la localidad y cabeza de lista popular. El PSOE ha contado esta legislatura con seis diputados por Cádiz frente a tres del PP. En cambio, el "tirón" electoral de Martínez, sumado a los malos augurios de Demoscopia, hacen que Rubalcaba tenga que pelear unos escaños que pueden ser definitivos. Es conveniente recordar que el sexto de los escaños socialistas por Cádiz lo es por tan sólo 611 votos.

Un caso parecido es el de Alicante, donde Bernat Soria, ministro de Sanidad, debe defender los 1.042 votos que colocan a un diputado socialista en el Congreso por esta provincia. En Teruel la diferencia es menor. Con 116 votos más que el PP hubiese arañado en 2004, los de Génova habrían logrado un escaño más. Otros ejemplos son León, donde figura el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, como cabeza de lista; o Córdoba, con Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores, como número uno socialista. Por último, Zapatero buscará la sorpresa en Valencia, donde envió a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a rescatar votos. En Murcia, Mariano Fernández Bermejo intentará aprovecharse de los últimos casos de corrupción investigados en ayuntamientos como el de Totana, cuyo alcalde se encuentra en prisión.

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