Opinión

Feminismo por decreto

Jueves 18 de marzo de 2010
La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha vuelto a tener otra ocurrencia. Son muchos en su propio partido los que se echan a temblar cada vez que la ahijada de Manuel Chaves interviene, y no es para menos. En esta ocasión, se ha descolgado con la propuesta de crear una asignatura troncal que forme parte del currículo universitario sobre feminismo. Tal cual. En pleno debate sobre la fuga de cerebros en el ámbito científico y los esfuerzos de la ministra Garmendia -ella sí, una de las personas más competentes del gabinete de Zapatero- por retenerlos, a Bibiana Aído no se le ocurre nada mejor para mejorar la calidad de la enseñanza universitaria en España que implementar una materia troncal con un contenido semejante.

El entorno en el que se hicieron estas manifestaciones refleja bien a las claras la situación actual de la mujer en el mundo académico. Y es que uno de los datos aportados en las jornadas "Universidad e Igualdad", organizadas por el PSOE y que se celebran en la Cámara Alta, cifra en más del 54 por ciento el número de mujeres que cursan actualmente una licenciatura universitaria. No es, por tanto, en la universidad, donde se debe actuar en pro de la igualdad, sino en el ámbito laboral, promoviendo políticas que faciliten la conciliación entre la vida laboral y personal, o desterrando desde la enseñanza primaria determinados clichés machistas felizmente superados, sobre todo en la universidad.

Además, feminismo e igualdad son dos palabras con distinta connotación. En el primer caso, frecuentemente acompañada del adjetivo “radical”; que bien puede aplicarse también a la portavoz del PSOE en el Senado, Carmela Silva. Decir que “cuando se ataca al Ministerio de Igualdad se ataca a todas las mujeres” es tanto como decir que todos los catalanes llevan barretina. Hay ridiculeces que se descalifican por sí mismas. Frivolizar con algo tan importante como la igualdad es una de ellas.

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