Opinión

Las mil y una noches

Reyes de Gregorio | Jueves 06 de marzo de 2008
Hace muchos, muchos años, hubo una mujer que se salvó de una muerte segura gracias a su habilidad para contar cuentos. Todo nace, como en tantas otras leyendas masculinas, de la infidelidad de una mujer pero aquí es otra mujer la que al cabo resuelve el problema.

Comienza más o menos así: Había una vez dos reyes hermanos, Sahrayar y Sahzaman, que al descubrir las infidelidades de sus respectivas esposas las castigaron con la muerte. Cierto día, cuando los dos paseaban sus penas por la orilla del mar fueron sorprendidos por una bellísima joven saliendo de la lámpara de un genio, mientras este dormitaba feliz bajo una palmera. Ambos fueron seducidos por la bella muchacha y tras consumar el acto, esta les mostró un collar con 570 anillos, que eran 570 trofeos arrebatados a cada de los seducidos por ella sin que el genio, que al parecer no era tan genio, se enterase de nada: "El genio pretendía que yo no conociera a ningún otro hombre y ser él el único que me poseyera", les dijo riendo la muchacha antes de desaparecer. De regreso a su reino, Sahrayar ya no quiso nunca volver a casarse por temor a que le fueran infiel, así que cada noche se desposaba con una virgen y a la mañana siguiente la hacia perder la cabeza, en su sentido menos metafórico y los súbditos con hijas casaderas comenzaron entonces a huir del lugar. Sharazade, hija de su visir, el encargado de buscarle esposas, ideó un plan para ayudar a su padre en tan ingrata tarea y le pidió ser la siguiente.

Y así, todas las noches empezaba a contarle al rey un cuento que siempre quedaba inacabado al rayar el alba. El rey, día tras día, permanecía ansioso por conocer los desenlaces y se fue enamorando de Sharazade. Ella, con su estrategia en esas mil y una noches, hizo mucho más que salvar su propia vida, les devolvió a las mujeres de los cuentos la confianza en ellas mismas y la seguridad ante los hombres. Supongo que al menos a las que les hacía falta.

Una leyenda afirma que quien lea Las mil y una noches desde el principio hasta el fin, morirá de repente. No es mala muerte, pero aún así recomiendo que se lean poco a poco; estos cuentos son un auténtico placer.

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