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Red Bull Air Race: deporte de altos vuelos

la formula uno del aire

Viernes 19 de marzo de 2010
Las exhibiciones de avionetas que realizan piruetas imposibles en el cielo se celebran desde hace décadas. Pero la compañía estrella de las bebidas energéticas ha ideado y cumplido el sueño de organizar un deporte por y para el aire. La competición pone a prueba la habilidad de los pilotos, que deben controlar al milímetro sus aeroplanos para surcar los cielos y atravesar las zonas indicadas. Todo un espectáculo que comienza su gira por el mundo a finales de este mes en Abu Dhabi y concluye en septiembre en la ciudad portuguesa de Lisboa.



El universo deportivo, con los aficionados a la cabeza, ha tenido tradicionalmente una laguna de actividad en el medio aéreo. Se han realizado exhibiciones con peligrosos saltos de vehículos o adaptando rampas muy empinadas para que parezca que el coche en cuestión y su arriesgado piloto vuelan. Los saltos en moto, en bicicleta o monopatín de los Xtreme Games norteamericanos son el ejemplo del intento de cubrir cierto espacio aéreo y ofrecerlo al público. Pero nunca se había establecido una competición deportiva en la que los protagonistas no tocaran el suelo. No se había ideado un torneo de avionetas.

El sueño cumplido se llama Red Bull Air Race. La compañía multidisciplinar –también patrocina una escudería de Fórmula Uno o los juegos de deportes extremos mencionados con anterioridad- pensó aprovechar el gran éxito de las exhibiciones de aeroplanos para organizar un torneo con nueve citas o carreras en las que el espectáculos, las habilidades de los pilotos y la velocidad se fundieran en las Series Mundiales de la conocida como “Fórmula Uno del aire”. Nunca antes se consiguió una metáfora tan precisa como la imagen de uno de estos intrépidos pilotos y el eslógan "Red Bull te da alas".


La innovadora idea surgió en 2003 y tras algunos retoques, el proyecto se ha desarrollado enfocado a la pericia y el control de los pilotos. Los aviones deben recorrer un circuito aéreo, delimitado por las “puertas” –series de dos pilones hinchables de 20 metros de altura colocados casi siempre sobre el agua- en el menor tiempo posible. La dificultad es extrema ya que los avezados pilotos tienen que atravesar las puertas a una altura determinada, ya que si la avioneta pasa muy alta o muy baja, es penalizada.

La mecánica de la competición está basa en la toma de tiempos. En cada Serie Mundial se enfrentan 15 pilotos –entre ellos el madrileño Alejandro MacLean- que deben realizar el recorrido en el menor tiempo posible para pasar una primera criba en los dos clasificatorios. Más tarde, la lista de competidores se reduce a los 12 mejores, los “Super Ocho”, y la “Final Four” en la que los cuatro pilotos con los mejores cronos se enfrentan por el galardón de la ciudad por la que pase la Red Bull Air Race. Tras la cita (compuesta de dos días en cada ciudad) los puntos se suman en la clasificación general que determina a final de temporada quién es el mejor piloto de este deporte.

Cada cita se convierte en un evento especial para la ciudad que lo acoge, por la novedad y por lo multitudinario. Ciudades como Sidney, Nueva York, Budapest o la española Barcelona (el pasado octubre) ya han disfrutado de la experiencia de este peculiar deporte aéreo. El montaje del circuito no es sencillo, ya que se ha de tener en cuenta el espacio necesario para que los aviones puedan completar el recorrido con total seguridad, tanto para los pilotos como para los aficionados. Por eso, a pesar de que en ocasiones se congreguen más de 200.000 personas –como en la cita de Abu Dhabi de 2009- la seguridad está garantizada.


La temporada de esta “Fórmula Uno del aire” comienza el próximo 26 de marzo en la exótica Abu Dhabi y finalizará el 5 de septiembre en la ciudad portuguesa de Lisboa. Hasta entonces este deporte de sol y brillantez estética pasará por escenarios impresionantes como Perth (Australia), Río de Janeiro (Brasil), Windsor (Canadá), Nueva York (Estados Unidos), Lausitz (Alemania) y Budapest (Hungría). Este año hay ocho ocasiones únicas de disfrutar de vuelos imposibles, trayectorias arriesgadas y maniobras que dejan boquiabierto al espectador.


Los héroes de este deporte, que han de lidiar con los cambios en la dirección del viento, la complicada posición de las puertas aéreas, llegan a soportar presiones de hasta 10 G cada vez que recorren un circuito en competición. Según nuestro representante nacional, Alejandro MacLean, “sería el equivalente a tener un coche utilitario encima durante unos minutos”. Este piloto madrileño explica además que su entrenamiento se basa, en gran parte, en realizar ejercicios para mantener sus pulsaciones a un ritmo elevado, ya que “el corazón debe tener una gran resistencia para poder bombear la sangre soportando la presión”. Los aeroplanos alcanzan en competición velocidades en torno a los 400 kilómetros por hora, lo que añadido a la extrema dificultad de los virajes que deben realizan hasta atravesar con éxito las puertas aéreas, aumentan el nivel de riesgo hasta cotas muy elevadas. MacLean, que sufrió un accidente aéreo en 1992, hace hincapié en la absoluta necesidad de una adecuada preparación psicológica para afrontar las carreras de este deporte: “Hay que tenerlo todo muy claro, ser capaz de controlar la situación. Si sabes que la mecánica está al día, que las cosas están revisadas una y otra vez y que todo depende ti, el miedo pasa a segundo plano”.

La corta vida de este deporte incomparable ya ha deparado estrellas del aire. La temporada pasada se impuso el piloto británico Paul Bonhomme, acompañado del austriaco Hannes Arch y del australiano Matt Hall. La edad en estos “cracks” del pilotaje no es un handicap para desarrollar los espectaculares vuelos y batir tiempos sin piedad. Los más veteranos cumplirán 56 años en esta temporada y no por ello estarán lejos de los primeros puestos. A pesar de que el entrenamiento físico es severo para soportar las duras condiciones de carrera, los heroicos competidores parecen encontrarse en igualdad de condiciones a pesar de sus diferencias de longevidad.

Así pues ya está todo dispuesto para que un año más arranque este espectáculo de vuelos imposibles, velocidad punta en el aire, con el rugido de los motores de los aeroplanos como banda sonora y la estela de sus trazados en el cielo de marco. La Red Bull Air Race abre el telón en los Emiratos Árabes, en Abu Dhabi, el próximo 26 de marzo. Las imágenes de este sueño deportivo cumplido volverán a asombrar a los miles de espectadores que buscarán el sitio y la fecha adecuados para disfrutar en vivo de la incomparable “Fórmula Uno del aire”.

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