El Mallorca ascendió a los puestos de Liga de Campeones superando en la cuarta posición al Sevilla, después de golear al Atlético de Madrid, que esta vez mostró una de sus peores caras y ve cómo se esfuman sus opciones de alcanzar los puestos europeos tras la vigésimo séptima jornada de la Liga BBVA.
El
Mallorca vuelve a ocupar un puesto en la Liga de Campeones tras vencer al
Atlético de Madrid (4-1), que se dejó en
Ono Estadi gran parte de sus opciones de llegar a una competición europea por su clasificación en la Liga.
Víctor Casadesús, Aritz Aduriz, Luis Amaranto Perea en propia puerta y
Felipe Mattioni firmaron la duodécima victoria "rojilla" en el
Ono Estadi. El uruguayo
Diego Forlán fue el autor del tanto "colchonero".
El
Atlético, que jugó desde el minuto 55 con diez jugadores por la expulsión de
Raúl García, fue superado de principio a fin por un
Mallorca en estado de gracia en su campo. Es probable que el cansancio por el calendario recargado haya influido en los jugadores rojiblancos, incapaces de alterar la dinámica de derrotas como visitantes -no ganan lejos del Vicente Calderón desde el 9 de enero, cuando lo hicieron en
Valladolid (0-4).
Las ausencias de dos de sus jugadores más determinantes, el portugués
Simao Sabrosa y el argentino
Sergio 'Kun' Agüero, condicionaron los planes del técnico
Quique Sánchez Flores en el
Ono Estadi, un campo absolutamente hostil para los visitantes esta temporada, donde sólo ha ganado el Sevilla.
Con una alineación de circunstancias, o al menos distinto al habitual, el
Atlético de Madrid saltó al campo a defender sus opciones europeas.
Y no lo tenía mal, de acuerdo a los resultados de sus más directos rivales en ese objetivo, ya que un triunfo en Palma le situaría a siete puntos de la Champions a falta de doce partidos para que acabe la Liga.
El
Mallorca salió a lo suyo, sin reparar en la entidad de su rival, alternando acciones de mucho mérito con otras más bien prescindibles, que le han bastado para realizar una campaña histórica, siempre en puestos europeos y batiendo récords de puntos.
Borja Valero ejercía de "cerebro", escoltado por el ex atlético
Mario Suárez, Aritz Aduriz, como siempre, intentaba abrir huecos en los últimos metros, el uruguayo
Gonzalo "Chori" Castro desbordaba por velocidad y la llegada por sorpresa de
Víctor Casadesús. Todo muy conocido por los aficionados.
El
Atlético opuso un trato aseado del balón, jugado siempre con criterio por
Jurado, un viejo conocido de la afición "rojilla", un centro del campo y una defensa con mucho oficio, y arriba, la velocidad de
José Antonio Reyes y del uruguayo
Diego Forlán, algo reñido con el gol en las últimas jornadas.
No fue suficiente porque el
Mallorca jugó los mejores minutos de la temporada tras el gol de
Víctor Casadesús (min. 10), con una galopada por la banda de derecha del brasileño
Felipe Mattioni (min. 19) que remató
Aduriz de manera magistral, obligando a
De Gea a emplearse a fondo.
Los "colchoneros" reaccionaron con el empate a cargo de
Forlán (min. 23), pero los "rojillos" no cejaron en su empeño y
Aduriz (min. 28) marcaba después de diez jornadas para colocar el 2-1 en el marcador. Pero fue un espejismo.
El partido mantuvo un ritmo trepidante.
Enrique Corrales sacó bajos los palos un cabezazo de
Raúl García (min. 30) y el meta
Dudú Aouate le arrebató el balón a
Forlán en un "mano a mano" min. 35) entre el uruguayo y el israelí tras una grave error de
Rubén.
En la reanudación,
Quique Sánchez Flores sustituyó a
Domínguez, que tenía una tarjeta amarilla, por
Juanito Rodríguez. El
Atlético salió con más decisión y ganó metros en el terreno de juego ante el repliegue del
Mallorca, que buscaba la sentencia a través de los contragolpes.
La expulsión de
Raúl García por doble amonestación (min. 55) alteró las coordenadas del encuentro y obligó a los "colchoneros" a jugar en inferioridad numérica y con el marcador en contra.
Demasiados obstáculos para un equipo con las fuerzas justas y, sobre todo, teniendo enfrente un rival tan en forma en su campo como el Mallorca, que 'mató' el partido con un autogol de
Perea y el golazo de
Mattoni, auténtico broche de oro para uno de los mejores partidos del equipo balear en su campo.