Opinión

RAJOY, ZAPATERO, SARKOZY Y EL VOTO VARIABLE

Luis María ANSON | Lunes 22 de marzo de 2010
La clave electoral en la Europa democrática es el voto variable. Hay un sufragio ideológico fijo. En España, por ejemplo, pase lo que pase, 5.000.000 de personas votarán al centro derecha del PP;6.000.000 lo harán al centro izquierda del PSOE; 1.000.000 al partido comunista; 1.000.000 a los partidos nacionalistas y 400.000 al centro-centro. Lo demás es voto variable y de ahí la evanescencia electoral.

     El voto variable es el del ciudadano que, al margen de ideologías políticas, vota según le ha ido en la feria. Algunas veces deposita su sufragio contra un candidato que lleva demasiado tiempo en el poder porque está harto de verle y soportarle; las más de las veces vota a favor o en contra si las cosas le han ido bien o le han ido mal.

     Sarkozy triunfó arrolladoramente en las presidenciales. A muchos franceses le han ido las cosas mal en los dos últimos años, seguramente no por culpa de Sarkozy sino de la crisis internacional. Pero el ciudadano que sufre la situación depositó el domingo su voto de castigo.

     El think tank de Zapatero ha estudiado a fondo el voto variable. Por eso dedica cantidades ingentes de dinero a satisfacer a sectores amplios de la población. El elector agradecido porque las cosas le han ido bien votará en favor del presidente circunflejo. Eso explica el cheque-bebé, el cheque-vivienda, el cheque-declaración de la renta, el cheque a los funcionarios, la prórroga de la prestación por desempleo, la crecida vertiginosa del PER y de la jubilación.

     Rajoy debería tomar buena cuenta de lo que ha sucedido en Francia y no emplear todo su tiempo en disputar el voto de centro-centro, que debe hacerlo a pesar de lo vacía que está esa cesta, pero, sobre todo, tiene que dedicarse a conquistar el voto variable, que es la clave electoral en las democracias consolidadas.

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