Cultura

Gregorio Marañón, medio siglo después

antonio lópez vega escribe sobre la exposición dedicada al intelectual en la biblioteca nacional

Lunes 22 de marzo de 2010
El 27 de marzo de 1960, a los 72 años, fallecía en Madrid Gregorio Marañón. Posadillo, una de las principales figuras de la Edad de Plata de la cultura española. El pasado 13 de octubre, el Congreso de los Diputados le rindió homenaje y aprobó por unanimidad una Declaración institucional en la que se afirmaba: “Hoy, la España democrática, representada en el Congreso de los Diputados, recuerda a uno de sus grandes hombres” e instó al Gobierno, y a las instituciones culturales, a conmemorar el Cincuentenario de su fallecimiento con distintas iniciativas, entre las que se destacaba la realización de una exposición.

Figura destacada de la Edad de Plata de la Cultura española, Marañón fue miembro de la conocida como Generación del 14 aquella cuyo afán fue la europeización de España en palabras de su líder el filósofo José Ortega y Gasset. Su visión humanista de la medicina, caracterizó su labor docente y clínica. Impulsor de la endocrinología en nuestro país, su otro ámbito de investigación fue la lucha contra las enfermedades infecciosas donde destacó su participación en el estudio de la pandemia gripal que asolaba España y Europa y su famoso viaje a Las Hurdes con Alfonso XIII en 1922.

Escritor de psicobiografías, estudio facetas del comportamiento humano como la timidez, la pasión de mandar, la impotencia o el resentimiento en personajes como Amiel, Tiberio, Enrique IV de Castilla, El Conde-Duque de Olivares o Antonio Pérez.

La exposición destaca la personalidad poliédrica de Marañón, médico e investigador; humanista, ensayista e historiador; y como uno de los exponentes de la mejor tradición liberal española. Marañón entendió que ser liberal era algo consustancial a la persona, una conducta, una ética personal. Tuvo un protagonismo muy particular en un periodo muy turbulento de la historia de España. Si en la dictadura de Primo de Rivera acabó en la cárcel por su defensa del sistema parlamentario liberal, junto a Pérez de Ayala y Ortega y Gasset impulsó la Agrupación al Servicio de la República en la que se encuadraron los intelectuales para apoyar el régimen de 1931. Llegada la guerra civil y al peligrar su vida, marchó al exilio desde donde ayudó a cuantos pudo al tiempo que insistía en la necesidad de la reconciliación nacional para la construcción de la futura España.

Marañón regresó a España en el otoño de 1942. Sus reiterados testimonios en favor de la reincorporación de los exiliados a la vida española, la amistosa cercanía que mantuvo con muchos de ellos; sus ayudas a todos los perseguidos que acudieron él; su intervención en el homenaje que la universidad tributó a Ortega y Gasset tras su fallecimiento; y sus declaraciones críticas hacia la dictadura en la prensa extranjera, conformaron una conducta liberal excepcional en aquellos tiempos.

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