Frinsa
Lunes 29 de marzo de 2010
Es curioso que las buenas conservas de pescado y marisco, uno de los productos más exquisitos a nivel gourmet, no tengan la valoración que merecen a nivel popular.
Por diferentes razones, la gente tiene la sensación de que los platos tienen que ser cocinados y los productos sofisticados. Sin embargo, es completamente absurdo. La naturaleza consigue aromas, texturas y sabores mejores que cualquier cocinero.
Quizás, es el mismo problema de las conservas. Da la sensación de que abrir una lata y dársela a un invitado es poca cosa. Sin embargo, el 90% de las veces sería mucho mejor hacer eso que preparar un plato mal cocinado.
España es, sin duda, el paraíso de la materia prima especialmente en lo que se refiere a los productos del cerdo ibérico y a las conservas de pescado y marisco.
El éxito de nuestros grandes cocineros, desde Ferrán Adriá a otros muchos, es equiparable al éxito de nuestros buenos alimentos y bebidas.
Y en ese marco, del elogio a la materia prima, creo que ha llegado el momento de revindicar, promover y conseguir que la gente entienda que las conservas, cuando son buenas, constituyen un regalo para cualquier gourmet.
En ese marco, en Santiago de Compostela, con motivo del Foro Gastronómico organizado por el Grupo de Vic, por Pep Palau y por Jaume Von Arent, tuvo lugar un acto, para mi modo de ver extraordinario.
Bajo la presidencia del Secretario General de Anfaco, la patronal de Conservas, Juan Bietes, celebramos en el Hostal de los Reyes Católicos (uno de los edificios más emblemáticos de la hostelería universal, creado por los Reyes Católicos), un evento gastronómico inolvidable.
La idea era buscar la mejor armonía de las conservas de pescado y marisco con los Vinos de Galicia y, en este caso, además, uno del Bierzo.
Las conservas fueron de Frinsa, la principal conservera gallega, que factura al año más de 300 millones de euros en marcas blancas.
Aunque la empresa lleva en el mercado casi cincuenta años, fue en 2005 cuando decidió prestigiar su propia marca. Pienso que fue un homenaje que Jorge Carregal, el actual responsable de la empresa, quiso hacer a su padre, Ramiro Carregal, un personaje excepcional, de 82 años, que lleva 66 años trabajando y cotizando a la seguridad social. Un auténtico record guiness. Jorge ha sido el gran impulsor y creador de estas conservas verdaderamente excepcionales.
Aunque el objeto de la cata era establecer puntuaciones sobre armonías de las conservas con los vinos, puedo decir que entre todos los que estuvimos en el Jurado, las 4 latas de conserva tuvieron una media de 10 sobre 10. Concretamente, tuvimos la oportunidad de degustar la ventresca de bonito fresco, las almejas, los berberechos al natural y los mejillones en escabeche.
Los vinos eran un blanco de Godelló, el Mara 2008; un blanco Albariño, el Martin Codax 2008, un blanco de Ribeiro, el Emilio Rojo 2008, un tinto Mencía, el 4 pasos 2008, del Bierzo y una cerveza, la Estrella casi monopolista en Galicia.
Los resultados fueron espectaculares. El blanco Ribeiro fue, sin duda, el que mejor combinó con los 4 productos. Con las almejas tuvo un 8.4; con los berberechos un 8.5; con los mejillones un 8.6 y con la ventresca un 8.7. El peor puntuado, como era natural, el vinto tinto. Un resultado más que aceptable el de la cerveza y un éxito del Godelló 2008, quizás, al más alto nivel entre los vinos y que consiguió puntuaciones entre 7 y 8 en todas las armonías. El Albariño, prácticamente igual con los cuatro productos. 7.5 con las almejas; 7.4 con los berberechos; 7.5 con los mejillones y 7.6 con la ventresca.