Luis María ANSON | Martes 30 de marzo de 2010
"¿A qué espera Rajoy?", titulé yo mi canela fina en el diario El Mundo el pasado día 25 de marzo. El presidente del Partido Popular debió suspender cautelarmente de militancia a Jaume Matas hace varias semanas, proclamando la presunción de inocencia del político balear. El ciudadano medio asiste atónito a la multiplicación de casos de corrupción de la clase política. Y como la inmensa mayoría de nuestros políticos son honrados no se puede dar sensación de connivencia ni tampoco esconder la cabeza como el avestruz. Mariano Rajoy no debió esperar al penúltimo día sino ejemplarizar a tiempo.
Jaume Matas hizo una excelente gestión al frente del Gobierno balear. Demostró eficacia, prudencia, flexibilidad y acierto. Fue reelegido por un pueblo satisfecho de cómo había hecho las cosas. El Partido Popular, por cierto, ganó las últimas elecciones en la comunidad balear de forma muy significativa, aunque no haya podido gobernar porque el PSOE se alió con una señora que está ahora en trance.
Los elogios que se merece Jaume Matas, y que yo no le regateo, no empecen el rechazo de su acción personal si las acusaciones que contra él se han vertido se confirman en una sentencia judicial. Por lo pronto, el juez ha decretado prisión provisional eludible bajo copiosísima fianza. Tal vez Matas demuestre su inocencia. La corrupción desde la función pública debe ser condenada, en todo caso, sin la menor reserva.
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