el prado expone dos versiones
Martes 30 de marzo de 2010
Tres siglos después de que Diego Velázquez pintara “Las Meninas”, Pablo Picasso se marcó un objetivo: encerrarse durante cinco meses en su estudio de Cannes para versionar la obra cumbre del pintor barroco. No fue el único que se sintió atraído por ella. También lo hicieron artistas de la talla de Goya, Monet, Dalí, Picasso, Saura, Hamilton o Sargent.
Una fotografía de “Las Meninas” fue todo lo que necesitó Pablo Picasso para, en 1957, versionar durante cinco meses la pintura de Diego Velázquez. La idea no era otra que tratar de captar lo que el cuadro emana, una calidad artística que sentó un punto y aparte en la historia del arte. No escatimó en empeño y tesón: pintó 58 óleos para interpretarla.
Otros habían rendido antes su particular homenaje al lienzo del pintor barroco, que se fecha en 1657. Dos de los primeros en hacerlo fueron sus contemporáneos Juan Bautista Martínez del Mazo, yerno del pintor, y Juan Carreño de Miranda. Si bien no interpretaron el cuadro de la manera en que lo hizo tres siglos después Picasso, quien pintó la versión completa del lienzo y por personajes, la influencia que tuvo Velázquez en ambos fue indudable en sus retratos individuales y colectivos.
A ellos le siguió otra de las grandes figuras de la pintura mundial: Francisco de Goya, en quien caló profundamente la obra de su predecesor. Considerado como uno de sus referentes, el aragonés reprodujo en una estampa a los personajes retratados por Velázquez en el lienzo: en primer plano, la infanta Margarita de Austria, figura central, acompañada de sus dos damas de honor o meninas, la enana Mari Bárbola, el enano italiano Nicolasito Pertusato, la guarda mayor de la princesa, un guardadamas; al fondo, don José Nieto Velázquez y el reflejo en el espejo de Felipe IV y la reina Mariana de Austria; y, por último, el autorretrato de Velázquez. Un recurso, el del autorretrato, que Goya copiaría en su óleo “La familia de Carlos IV”, lienzo que se asemeja en la composición a “Las Meninas”, como también “La familia del infante don Luis de Borbón”.
Los intentos por interiorizar el arte de Velázquez sedujeron a otros como Monet o Sorolla, quienes dieron paso a una nueva generación de pintores que llevaron a cabo versiones totales del cuadro o de alguno de sus personajes. Es el caso de Picasso y de Dalí, quienes se dejaron atrapar por los encantos de “Las Meninas” a finales de los años 60. El malagueño lo hizo hasta en 44 ocasiones mientras que el catalán se conformó con dos óleos dedicados al pintor barroco: “Velázquez pintando a la infanta Margarita con las luces y las obras de su propia gloria” y “Estereoscópico con Las Meninas”.
Una ardua tarea
El juego de luz, la capacidad para pintar el aire, la perspectiva y la composición ha sido objeto de análisis y de interpretaciones sobre si lo que pintó Velázquez fue una escena cotidiana en palacio en la que la protagonista es la infanta Margarita y su séquito o si, por el contrario, son los reyes, pintados en el reflejo del espejo, a quienes el resto de personajes han venido a visitar.
Así, el mérito de haber sido capaz de dibujar la instantaneidad sentó un precedente ineludible. Tanto que hubo quien afirmó que Velázquez había sido una suerte de visionario de lo que sería la fotografía.
Su influencia encontró en los años 70 y 80 una época próspera en interpretaciones, sobre todo por los artistas que abrazaron el “pop-art”. El Equipo Crónica, compuesto por Manuel Valdés y Rafael Solbes, interpretó en repetidas ocasiones la obra de Velázquez con idea de dibujar la escena con una mirada contemporánea. Otro español, el gaditano Cristóbal Toral, ejecutó un óleo al que llamo “D´àpres Las Meninas”, donde sustituyó el séquito de la infanta Margarita y al propio Velázquez por maletas amontonadas.
Uno de los pioneros en el “pop-art”, el británico Richard Hamilton, hizo lo propio en “Las Meninas de Picasso”, donde llevó a cabo una interpretación doble: la del cuadro original y la de la versión que el pintor malagueño había hecho 18 años antes. Precisamente, el proceso creativo que desarrolló Hamilton es el protagonista hasta el 30 de mayo de una exposición en el Museo del Prado, que exhibe también el primer esbozo de Picasso sobre el cuadro realizado para su serie de 1957 y una interpretación a lápiz del lienzo de Francisco de Goya. Además, con idea de establecer un diálogo entre la obra principal y sus versiones, la pinacoteca cuenta como obra invitada con “Las hijas de Edward Darley Boit”, pintada en 1882 por el retratista norteamericano John Singer Sargent, en un intento por homenajear no sólo al cuadro original de Velázquez sino a las cientos de obras que continúan queriendo parecerse a ella.
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