Jueves 01 de abril de 2010
A la ciudad catalana de Salou miles de universitarios británicos han llegado desde el domingo pasado, en lo que publicitariamente denominan Saloufest. Sin embargo este no es un festival realmente, sino una “escapada” donde el alcohol y el sexo son los elementos principales. Los supuestos “eventos deportivos” son en realidad competencias de ver quién puede ingerir mayor cantidad de bebidas etílicas o llevar a cabo “hazañas” al más puro estilo estúpido de la serie y película norteamericanas “Jackass”.
Este tipo de turismo representa por una parte la falta de respeto a las leyes y normas. España es vista por estos jóvenes como un lugar de fiesta, sol y playa donde todo es permitido, donde la libertad se confunde con el libertinaje. Por otro lado, la actitud de estos “turistas” muestra un alto grado de desenfreno y degradación y una lamentable carencia de valores, tanto morales como cívicos.
A pesar de las declaraciones de algunos funcionarios del ayuntamiento, quienes tratan de hacer creer que en realidad no hay tanto desorden ni excesos entre los británicos, los videos que pueden verse en Internet contradicen lo dicho. En éstos se ven a estos jóvenes borrachos y medio desvestidos, creando disturbios en lugares y establecimientos públicos. Muchos vecinos de la localidad costera han manifestado su disgusto ante el irresponsable y desenfrenado comportamiento de este tipo de turistas. Hay muchas cosas ejemplares en Inglaterra dignas de ser imitadas pero entre ellas no están el “hooliganism” ni los hábitos de bebida.
Las autoridades y varios empresarios de hostelería han tratado de quitar importancia al hecho, tal vez con el fin de seguir atrayendo turistas, sin embargo este tipo de turismo no solo denigra a los que lo practican, sino también a aquellos que tratan de ocultar la realidad, en perjuicio de los vecinos, instituciones y de la ley. No es posible ni deseable seguir permitiendo que se falte al respeto de esta manera, y que se siga tratando de mostrar como “cosas de chavales” sin ninguna trascendencia. Y, por cierto, la zafiedad y el desenfreno nada tienen que ver con la libertad y la democracia: desde Sócrates, ambos conceptos están relacionados con la responsabilidad y el auto-control.
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