Martín-Miguel Rubio Esteban | Viernes 02 de abril de 2010
Lo mismo que la sociología estructuralista nació de la lingüística de Ferdinand de Saussure, también las dos descripciones sociológicas emic/etic nacieron de los estudios de fonémica y fonética de Kenneth Pike. Si la descripción etic consiste en observar un fenómeno social “desde fuera”, como observador exterior “imparcial”, pero programado por la sociedad a la que uno pertenece (v. gr. cómo los europeos miran desde Europa la reforma sanitaria de Obama), la descripción emic se fundamenta en las respuestas que nos dan los miembros mismos “no imparciales” que viven dentro del fenómeno social (v. gr. lo que dicen los americanos de la reforma sanitaria de Obama). Pues bien, la descripción emic del fenómeno Obama señala claramente que la política del actual presidente de los EEUU, envestido del supremo poder en su día entre mugientes ríos de aclamaciones, no se funda para nada en el espíritu americano que vislumbrase Alexis de Tocqueville hace casi doscientos años. Lejos de asegurar la libertad del individuo frente al Estado, lejos de creer en las posibilidades infinitas de la sociedad americana, libre de cualquier interferencia de la Administración que la coarte o sustituya, Obama trae a América la planta venenosa y esclavista del vasallaje al Estado típicamente europeo, del que se quisieron desprender para siempre los padres fundadores y pilgrims de la joven nación americana, que nacía sin los genes de la esclavitud política europea, garantizada por milenio y medio de monarquías. Es así que Obama es el Presidente de los EEUU más antiamericano que ha existido, más traidor a la Constitución americana al añadir inconstitucionalmente más funciones de la Administración, perfectamente limitadas en la Sección 7 del Artículo 2º de la Constitución Americana, y más peligroso al convertir al ciudadano americano, que hasta ahora era un átomo del estado teniendo la misma naturaleza que aquél, en un súbdito y en un esclavo. Su próxima propuesta será la de desarmar al pueblo americano a fin de convertirlo en el esclavo y lacayo perfectos. Es así que la Historia teje con hilos de araña las inextricables mallas del destino.
Obama se entromete ilegítimamente en la libertad soberana de sus conciudadanos y su gobierno ejerce un intrusismo inconstitucional en las competencias de los estados. Obama no cree en la sociedad civil de su país, que hasta ahora ha resuelto las necesidades del pueblo americano mejor que cualquier Administración pública de cualquier estado del mundo, y la quiere sustituir por el Estado, del que él es cúspide y dominus, como el gran Borbón francés. “Donde yo estoy, allí está el Estado; donde yo habito es el punto central de EEUU, el ombligo del mundo”. Obama destruirá así a la gran Democracia Americana, la primera Democracia del mundo modo hodiernus.
Si Obama fuese un líder de cualquier nación europea, conformada tras un milenio de vasallaje al estado, primero monárquico, luego monárquico o republicano, su reforma sanitaria constituiría una acción política congrua desde la descripción emic europea, desde el punto de vista interno de Europa. Pero Obama es el Presidente de una Nación que pretendió asegurar una sociedad libre, cuyo enérgico dinamismo y el individualismo de sus miembros asegurarse la libertad y la felicidad desde el punto de vista de cada uno, y pudiese resolver las necesidades, intereses, aspiraciones y afanes de sus miembros sin sustituirla jamás por la administración. En EEUU la Administración cumple una labor ancilar de la sociedad; en Europa la sociedad es el conjunto de súbditos del Estado. Un fascista o un socialista puede gobernar cualquier estado europeo; un fascista o un socialista no podrá jamás gobernar los EEUU. Obama es socialista.
Por otro lado, la pretendida filantropía de Obama se diluye cuando nos vamos enterando de los ciclópeos intereses de lobbies que la Administración Obama representa, y que satisfará óptimamente con esta reforma. Para empezar las aseguradoras competirán por meter la cuchara en un mercado de cuarenta millones de asegurados nuevos. Los más amigos de Obama, su propia esposa, se han hecho multimillonarios a base de defender los derechos humanos. Y es que no hay negocio más “mastodóntico” (= dientes para mamar) que el de la estatalización de las actividades sociales.
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