Religión

El predicador de la Casa Pontificia pide perdón

por sus palabras el viernes santo

Domingo 04 de abril de 2010
El predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, pidió este domingo perdón por las palabras que pronunció en la homilía del Viernes Santo y en las que comparó los ataques que está sufriendo el Papa a causa de los escándalos de pedofilia con el antisemitismo.


"Si contrariamente a mi intención he herido la sensibilidad de los hebreos y de las víctimas de la pedofilia, lo lamento sinceramente y pido perdón, reafirmando mi solidaridad con unos y con otros", declaró el predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, en una entrevista al diario italiano 'Corriere della Sera'.

Asimismo, el predicador aseguró que el Papa "no sólo no inspiró" sus palabras sino que "como todos los demás, las escuchó por primera vez durante la liturgia", en la Basílica de San Pedro, explicó.

En realidad, Cantalamessa no planteó su comparación de modo directo sino que lo hizo a través de la carta que le había mandado un amigo judío. Ésta, explicó en declaraciones al 'Corriere della Sera' "parecía un testimonio de solidaridad" con el Papa. "Mi intención era amistosa, todo lo contrario que hostil", puntualizó.

Cantalamessa ha pedido perdón a los judíos por su discurso del Viernes Santo. "Si, contra mi intención, ha dañado la sensibilidad de los judíos y de las víctimas de la pederastia estoy sinceramente apenado y pido perdón, reiterando mi solidaridad a unos y otros", afirmó Cantalamessa en una entrevista que hoy publica el diario "Corrire della Sera".

El franciscano, de 75 años, señaló que sus intenciones eran "amistosas" y que teniendo en cuenta que este año la Pascua cristiana y la judía caen en la misma semana quería enviar un saludo a los judíos en el contexto del Viernes, "una fecha que, por desgracia, siempre ha sido de confrontación y, para ellos, de comprensible sufrimiento".

Se refería a las plegarias de los católicos por los judíos del Viernes Santo. En el rito anterior al Concilio Vaticano II se pedía por su conversión al cristianismo y se rogaba a Dios para que eliminara "la ceguera de este pueblo, para que, reconocida la verdad de tu luz, que es el Cristo, salga de las tinieblas". Esa frase fue cambiada y actualmente se implora a Dios que "ilumine sus corazones para que reconozcan a Jesucristo salvador de todos los hombres". Texto que siguen criticando los judíos.

Cantalamessa manifestó que habló en su homilía de la carta de su amigo judío "porque me pareció un testimonio de solidaridad hacia el Pontífice tan duramente atacado en estos días". En la carta, el amigo le decía: "Estoy siguiendo con disgusto, el ataque violento y concéntrico contra la Iglesia, el Papa y todos los fieles. El uso del estereotipo, echar las culpas personales a la colectividad me recuerda los aspectos más vergonzosos del antisemitismo".

Tras las críticas recibidas por el mundo judío, el portavoz vaticano, Fderico Lombardi, salió al paso de las manifestaciones del Predicador y dijo que "asemejar los ataques a Benedicto XVI por los escándalos de abusos sexuales de sacerdotes a niños con el antisemitismo no es la línea mantenida por la Santa Sede". "No creo que se pueda comparar el antisemitismo a los ataques contra la Iglesia de estos días y creo que tampoco lo quería hacer mi amigo judío. Él no se refiere al antisemitismo de la Shoah sino al antisemitismo como hecho de cultura más que como efectiva persecución", agregó.

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