Lunes 05 de abril de 2010
Cada vez que un contingente internacional se despliega en una zona conflictiva, el riesgo de que se produzcan víctimas entre la población local aumenta. Es el caso de Afganistán -aunque no el único-, donde este pasado sábado tropas alemanas destinadas en la provincia de Kunduz ocasionaban la muerte por error a seis soldados afganos. Se da la circunstancia de que el hecho se produjo inmediatamente después de que tres soldados germanos perdiesen la vida en un enfrentamiento contra milicias talibanes. La investigación determinará en todo caso qué fue lo que sucedió, pero lo que está claro es que nadie les va a devolver la vida a aquellos que la perdieron por causa del terrorismo fundamentalista.
Cada vez que se produce un hecho de estas características, un cierto sector de la opinión pública se rasga las vestiduras por lo que consideran una flagrante violación de los derechos humanos, clamando poco menos que por el acantonamiento de todos los ejércitos del mundo –excepción hecha de los considerados de izquierda, como el cubano y otros del mismo estilo, claro-. Era lo que venia a decir hace bien poco el líder de Izquierda Unida, Cayo Lara, cuando denunciaba los “crímenes” que las tropas internacionales estaban perpetrando en Afganistán. Quizá deberían saber tanto el señor Lara como quienes claman contra la intervención en Afganistán que los crímenes los cometen los criminales; esto es, los terroristas de AL Qaeda. Nueva York, Madrid o Londres dan testimonio de ello. Y precisamente por ello se les ha de combatir desde el foco mismo del problema, que radica en Afganistán. Nadie quiere que desgracias como la acaecida con los soldados alemanes este sábado se repitan pero, lamentablemente, la guerra tiene sus riesgos. Es un hecho que las tropas allí destacadas extreman las medidas de precaución para evitar daños a la población civil; buena prueba de ello es en endurecimiento de las reglas de compromiso en lo que se refiere al tipo de respuesta ante fuego hostil. Pero a veces los daños son inevitables. Eso sí, dichos daños serían mucho mayores si los terroristas de Al Qaeda campasen a sus anchas por la zona. Y eso es precisamente lo que el contingente allí destacado intenta evitar.
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