Nacional

Estalla la tensión electoral tras la irrupción de Eta en la campaña

Patxi López increpa a Rajoy en el velatorio del edil asesinado

Sábado 08 de marzo de 2008
Apenas once horas antes del comienzo de la jornada de reflexión previa a la cita electoral del 9-M, Eta irrumpía en la campaña al asesinar a Isaías Carrasco, ex concejal del PSOE en Mondragón-Arrasate (Guipúzcoa), y la tensión ante la posible repercusión de este atentado en el resultado de las elecciones se hizo notar incluso en la capilla ardiente de la última víctima mortal de Eta. Hasta allí se desplazó el líder popular, Mariano Rajoy, acompañado por María San Gil y otros dirigentes populares vascos y, en su interior, con Carrasco de cuerpo presente, coincidió con Patxi López, secretario general del PSE, quien le increpó en un tono agrio y algo crispado que "no queremos volver a escuchar al PP que traicionamos a las víctimas, porque es muy injusto", aludiendo a uno de los argumentos esgrimidos por el líder del PP durante el segundo debate electoral con Zapatero.

Tranquilos no están los ánimos porque todos saben lo que se juegan el domingo, y las reacciones a este asesinato se sucedieron de forma continua aunque muy medida por parte de unos y otros a lo largo de la jornada de ayer. Así, nada más conocer la noticia, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, se apresuraron a cancelar los actos electorales previstos para ayer, iniciativa a la que no tardó en sumarse el resto de las formaciones políticas en señal de duelo y repulsa por el nuevo atentado de la banda terrorista. Pero, además de la condena casi unánime (una vez más, ANV se desmarcó de ella) de este asesinato por parte de fuerzas políticas, personalidades diversas y de la gran mayoría de la sociedad española, las incógnitas sembradas por este atentado en las horas previas a la apertura de los colegios electorales hicieron mezclar a Zapatero, en su discurso institucional, sus manifestaciones de repulsa por esta muerte con alusiones a las Generales al afirmar que "como tantas otras veces, los terroristas han querido interferir hoy en la pacífica manifestación de la voluntad de los ciudadanos convocados a las urnas". Por su parte, Rajoy, que compareció varias horas antes, aseguró que "la única derrota está con la Ley y la insobornable voluntad de los 45 millones de españoles".

En lo que coincidieron tanto el líder socialista como el popular fue en la necesidad de unir fuerzas para luchar contra Eta. El presidente del Ejecutivo defendió esta unidad al asegurar que "juntos, el Gobierno, los partidos políticos, las organizaciones sociales, la sociedad civil, defenderemos nuestras instituciones, nuestras libertades", y añadió que "juntos todos acabaremos con esta lacra que golpea a la sociedad española desde hace décadas". Rajoy también afirmó que "vamos a derrotar a ETA, vamos a ganar esta batalla, no tengan la más mínima duda, y los asesinos de Carrasco van a acabar a la cárcel. La libertad va a regresar a España. ETA va a ser derrotada, no hay otra posibilidad, no tiene otro final". Eso sí, mientras Zapatero aseguró, con semblante abatido y voz titubeante, que luchará para lograr la "desaparición" de Eta, Rajoy defendió, en una declaración institucional más propia de un jefe del Ejecutivo que de un líder de la oposición por la firmeza de su mensaje y de su voz y por adelantarse a todos los demás al ser el primer en convocar a los medios, la necesidad de "derrotar" a la banda terrorista. Un pequeño pero significativo matiz nada despreciable.

Asimismo, representantes de las principales formaciones políticas, de los sindicatos y de la patronal se reunieron ayer en el Congreso para asumir como "propia" la última víctima de ETA y manifestar, en un comunicado conjunto leído por José Blanco, secretario de Organización del PSOE, su "firme y unitaria disposición" a defender la libertad y "derrotar" a la banda, que "sólo se podrá derrotar con unidad democrática y con las Fuerzas de Seguridad del Estado y de Derecho", añade el texto. Aunque no todo fue consenso. El PP intentó incluir en el texto el compromiso de no negociar nunca con Eta y, por su parte, ERC aseguró que, en ese caso, ellos plantearían la que se apoyara la negociación. Finalmente, el texto se aprobó sin que se aceptara la exigencia del PP.

Por su parte, los líderes socialista y popular decidieron no mantener ningún encuentro personal aunque éste había sido anunciado por la mañana. Cada uno por separado viajó a Mondragón para dar el pésame a los familiares. En suma, todos apoyaron la unidad pero no hubo un cara a cara entre Zapatero y Rajoy, con la mente puesta en la repercusión de sus gestos ante el resultado electoral del domingo.

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