Opinión

Un “canapero” le amarga a Aznar su fiesta de cumpleaños

Alejandra Ruiz-Hermosilla | Jueves 08 de abril de 2010
No hay acto público en España que se precie sin su “canapero”. Algunos son tan asiduos en las diversas presentaciones, recepciones, homenajes, aniversarios… que sus caras ya nos resultan familiares; unos pocos incluso han protagonizado reportajes en los periódicos por lo depurado de su técnica para colarse en los salones, camuflarse y ponerse morados de canapés; y uno ha logrado ocupar todas las portadas de la prensa nacional durante muchos días. Es el “canapero” que le ha amargado a José María Aznar su fiesta de cumpleaños.

El presidente de FAES celebra con un almuerzo en Sevilla el veinte aniversario del congreso del Partido Popular que lo eligió presidente. Lo festeja rodeado de la práctica totalidad de quienes integraron aquella ejecutiva que condujo al partido, seis años después, a La Moncloa. No falta Mariano Rajoy, ni tampoco el “canapero”, que se lo ha comido, se lo ha bebido y se lo ha llevado crudo todo con la ayuda de unos cuantos chorizos del PP sin lograr, sin embargo, que el propio PP se convierta en un chorizo.

El famoso “canapero” se llama Gürtel y, con su mera existencia y su inevitable presencia en el restaurante “Río Grande”, a orillas del Guadalquivir, le ha apagado al ex presidente del Gobierno las velas de la tarta antes incluso de encenderlas. Porque Rajoy ha llegado al almuerzo tras 48 horas de desquiciante silencio desde que el sumario de la trama de corrupción que salpica a altos dirigentes del PP dejara de ser secreto. Y ese “no decir nada hasta que me parezca oportuno”, tan característico de Génova desde Aznar hasta Rajoy, ha generado una expectación capaz de eclipsar el aniversario que debía protagonizar los titulares.

Quizá Rajoy haya esperado el consejo de Aznar antes de pronunciarse o quizá, simplemente, haya seguido los ritmos de su reloj biológico que, por cierto, está bien sincronizado con el del propio Aznar y guarda parsimoniosa armonía con los eternos silencios que uno y otro han mantenido en los momentos más inquietantes de sus liderazgos. En cualquier caso, de Sevilla y a pesar o gracias al “canapero”, puede que salga un PP distinto del que conocemos desde hace 20 años. Es posible que el cumpleaños de la refundación sea el primer paso de la “requetefundación” del partido llamado a capitanear la salida de España de la crisis económica y el desempleo.

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