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Leo Messi y Cristiano Ronaldo se miden este sábado en el "clásico" de la Liga

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Sábado 10 de abril de 2010
Leo Messi y Cristiano Ronaldo representan el máximo exponente del fútbol mundial de nuestros días y su nivel es comparado con los más ilustres de la historia del balompié. Con características diferentes en el terreno de juego y rivales absolutos en la Liga, ambos comparten trayectoria vital y precocidad en alcanzar la gloria deportiva. El argentino y el portugués, de origen humilde, son un ejemplo perfecto de cómo el fútbol puede ser una herramienta para cambiar el destino de un niño.



Messi nació en Rosario, Argentina, en el seno de una familia obrera y antes de cumplir los diez años ya había deslumbrado en los clubes de barrio en los que jugaba, hasta llamar la atención de Newell´s Old Boys. La historia de Ronaldo tiene su origen en la isla portuguesa de Madeira, en la que apoyado por su humilde familia comenzó a dar sus primeros toques de balón hasta que un ojeador del Nacional decidiera incorporarlo a su cantera tras quedar impresionado por la precocidad del pequeño.

Los paralelismos en la carrera de estos astros prosiguen con su llegada a los grandes clubes que les catapultaron. Antes de cumplir los 17 años Ronaldo y Messi ya habían debutado en la élite de la competición con el Sporting de Lisboa y Barcelona, respectivamente. Su capacidad de adaptación resultó absoluta y desde su llegada al profesionalismo no cesaron en su desarrollo hasta explotar y llegar al estrellato con menos de 25 años. El portugués decidió dejar Portugal tras ganar la liga en 2002 y comenzar la aventura en Manchester costó 18 millones de euros con 19 años-, donde le iban a exigir el máximo. Messi, sin embargo, se ha destacado como un jugador de club que a la misma edad que Cristiano ya había logrado el título de liga, en 2003.

El crecimiento de ambos jugadores ha sido tan vertiginoso como paralelo. Estos “cracks” tardaron poco en asentarse y deleitar a sus aficionados. “La Pulga” se hizo un nombre en el universo futbolístico tras conseguir un hat-trick frente al Real Madrid en marzo de 2007. Por su parte, el portugués arrolló al Milwall en la final de la FA Cup de 2004, siendo nombrado el mejor jugador de esa final y adquiriendo la categoría de estrella en la Premier League.


Pero el incesante desarrollo del talento de estos incomparables delanteros parece haber tenido un punto de inflexión común: los 22 años. Con esa edad recién estrenada Ronaldo inscribió su nombre en la leyenda. El portugués anotó 42 goles y consiguió el Balón de Oro, la Bota de Oro y el Fifa World Player, es decir, fue el mejor futbolista sobre la Tierra sin discusión. Leo, por su parte, se sentó en el trono de rey del balompié en 2009, también con 22 primaveras cumplidas. El argentino se llevó el Balón de Oro y el Fifa World Player, amén de conseguir todo lo posible con el Barça.

Sin embargo, estos “superclases” comparten un lunar en su trayectoria: la selección nacional. Tanto Portugal como Argentina no han disfrutado de estas estrellas como lo hacen los aficionados de sus clubes. Sus máximos logros han sido menores -el oro en Pekín de Messi y el subcampeonato en la Eurocopa de Portugal de Cristiano-, por lo que la presión se ha elevado hasta transmitirles cierto recelo y casi la obligación de brillar en el próximo Mundial de Sudáfrica.

Sus diferencias se vislumbran en el terreno de juego. Si Ronaldo es puro espectáculo, malabarismo, dominio de todos los flancos del ataque y el egocentrismo de la estrella, Messi representa la belleza de la eficacia, el zurdo clásico, la dulzura en el toque y el sentido del juego colectivo. Ambos comenzaron en la banda, pero su talento les llevó a convertirse en delanteros totales con la libertad que merecen los genios. Sus impresionantes números goleadores responden a un trabajo exhaustivo que ha pulido las imperfecciones que mostraban estos jugadores de ciencia ficción, de cuyo juego disfrutamos en la actualidad.


Con menos de 25 años ya han dejado tras de sí momentos inolvidables que representan la esencia del fútbol. El gol de Messi ante el Zaragoza en el que regatea a tres rivales o su exhibición ante el Getafe en Copa de 2007 le han convertido en un incunable en las videotecas de este deporte. De Ronaldo permanecerá en la memoria sus regates imposibles con toque de espuela, sus particulares golpeos de falta en los que el balón realiza una parábola complicadísima y el gol desde 35 metros que anotó con el Manchester al Oporto en cuartos de la Champions League de 2009.

Dos trayectorias similares con éxitos inalcanzables para el resto de futbolistas, goles que forman parte de la historia de este deporte y una amplia colección de títulos. Ronaldo y Messi representan el futuro del fútbol, un futuro de rivalidad en lo personal y en lo colectivo. Un futuro en el que estos dos gigantes nos brindarán más exhibiciones de magia sobre el césped. La cuestión de quién se erigirá en el dominador de esta década se resolverá con el tiempo, pero Leo está venciendo a Cristiano en el asalto de 2010 con un registro que se presume histórico, camino de su segundo Balón de Oro consecutivo, y con tres años de ventaja sobre el portugués.

Este es el duelo del presente y del futuro en el fútbol

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