Opinión

La irresponsabilidad de los socialistas catalanes

Domingo 11 de abril de 2010
Tenía razón Alfonso Guerra cuando vaticinó que Montesquieu había muerto, en referencia a lo dúctil que puede ser la separación de poderes en función de quién gobierne. Algo parecido sucede en Cataluña, donde sus fuerzas políticas andan algo revueltas ante la posibilidad de que la semana próxima en Tribunal Constitucional dicte por fin sentencia sobre el Estatut. Y hay quien se pone ya la venda antes de la herida. Es el caso del presidente del parlamento catalán, el secesionista Ernest Benach, quien ha llamado poco menos que a la desobediencia civil de producirse un fallo del Constitucional no acorde con los postulados de Esquerra. Ha hablado incluso de un gobierno de “concentración nacional”, constituido por los partidos catalanes.


Lo peor de los desatinos nacionalistas no es lo absurdo de sus contenidos, sino la trascendencia del mensaje en sí. Conviene recordar que Esquerra es socia de gobierno del PSC en Cataluña, y suscribe acuerdos puntuales con el PSOE en sede parlamentaria nacional. Así las cosas, que una formación política se jacte de que puede incumplir una resolución judicial si la estima lesiva para sus intereses es tanto como decir que al Ejecutivo le trae al pairo lo que diga el Judicial. Por no hablar de la presión añadida que todo ello supone para unos magistrados con una carga demasiado pesada a sus espaldas. El sistema no funciona así. Las sentencias se acatan, con independencia de los recursos que contra ellas puedan caber. No tiene porqué estarse de acuerdo necesariamente con ellas, pero sí ha de respetarse su contenido. Guste o no. Lo contrario es una irresponsabilidad política de todo punto intolerable. Claro que quien tiene que reconvenir al señor Benach, ora el gobierno catalán ora el central, no tiene muchos visos de hacerlo. Que se atengan pues a consecuencias ulteriores.