Opinión

Cómo tener más neuronas

Benito Peral | Martes 13 de abril de 2010
Hasta hace muy poco tiempo se creía que las neuronas no se multiplicaban. Que nacíamos con un número ingente de neuronas que íbamos perdiendo paulatinamente a lo largo de la vida. Los últimos avances en neurociencias han dado al traste con esta idea. Hoy sabemos que las neuronas pueden multiplicarse y que cada día “nacen” neuronas nuevas que pueden ir reemplazando a las que se van muriendo.
Hace sólo unas semanas se celebró en Madrid un congreso médico en el que un científico de la Universidad de Yale, el doctor Ronald Duman, expuso los últimos resultados de su investigación en esta área. El cerebro tiene la capacidad para ir transformándose modificando la estructura de sus neuronas, es lo que se denomina con el término neuroplasticidad. Hay factores neurogénicos que determinan la aparición de nuevas neuronas y factores neurotróficos implicados en el desarrollo, el crecimiento y la interconexión de las neuronas.

Todos los días, de forma continua y a lo largo de toda la vida, surgen en el sistema nervioso central unas células neuronales primitivas, denominadas “protoneuronas”, que en determinadas circunstancias evolucionan hasta convertirse en neuronas adultas. Esto conlleva el desarrollo de dendritas y axones que son prolongaciones que permiten las conexiones con otras neuronas. Duman y otros investigadores han podido detectar varios factores neurogénicos y neurotróficos. Algunos son factores químicos como el BDNF (iniciales en inglés de Brain, Derived, Neurotrophic, Factor), una nueva sustancia que se ha identificado en el sistema nervioso central, pero también los fármacos antidepresivos se han mostrado capaces de realizar esos procesos. En efecto, hoy sabemos que en la enfermedad depresiva se produce atrofia y muerte neuronal y que los fármacos antidepresivos promueven la aparición y el desarrollo de nuevas neuronas. Duman ha constatado además que otros factores de naturaleza distinta, como el aprendizaje y el ejercicio físico, son también neurogénicos y neurotróficos.

Las protoneuronas tienen una vida muy efímera y mueren pronto si no se convierten en neuronas adultas, es decir se mueren si no las utilizamos. Las consecuencias que podemos sacar de estos hallazgos son tremendamente interesantes. Por lo pronto parece evidente que aprender cosas nuevas trae consigo la generación de nuevas neuronas, evitando así la atrofia y el deterioro de nuestro cerebro. La función desarrolla el órgano, decía la ley de Darwin, y al igual que el músculo se desarrolla ejercitándolo, el cerebro también lo hace. Por lo tanto una de las formas de tener más neuronas, permítanme la simplicidad, es seguir aprendiendo cosas, ya sean éstas tareas prácticas o adquirir conocimientos de cualquier índole. Vale tanto aprender a bailar o a esquiar que aprender un nuevo idioma o memorizar un soneto. El aprender no debe ser sólo cosa de niños o de jóvenes, para los adultos y los ancianos es igualmente importante.

La actividad física es otro de los factores neurogénicos detectados en los estudios de Duman. Por consiguiente debemos evitar el sedentarismo y realizar algún tipo de deporte, si bien éste no debe ser estresante porque el estrés aparece en los trabajos citados como un factor contrario a la neurogénesis. El deporte es una fuente de salud, siempre que no sea excesivo. No es lo mismo hacer senderismo que correr una maratón. El deporte comedido es antiestrés y el deporte desmedido es puro estrés. Las situaciones de sobrecarga, ya sean éstas por estímulos físicos o psicológicos, ponen en marcha el llamado sistema general de adaptación, que es una respuesta del organismo encaminada a intentar soportar la sobrecarga. Entre los cambios fisiológicos que acontecen está la liberación por parte de las glándulas suprarrenales de corticoides. Y éstas son sustancias que literalmente atrofian las neuronas. Por lo tanto otra forma de tener más neuronas, y permítanme de nuevo la simplicidad, es evitando las situaciones de sobrecarga y estrés.

En resumen, mantenerse activo aprendiendo cosas nuevas, hacer ejercicio físico de forma adecuada y evitar las situaciones de estrés aumentan nuestras neuronas. Quizás alguno piense, con razón, que el sentido común lleva siglos diciendo lo mismo, mens sana in corpore sano. Pero el que hoy podamos tener una constatación científica de ello es de gran relevancia. Y hablando de sentido común, terminemos con unos versos, una décima, de un médico español del siglo XIX, el doctor Letamendi, que nos ofrece consejos sabios para procurar una mente sana en un cuerpo sano:

Vida honesta y ordenada,
usar de pocos remedios
y poner todos los medios
en no apurarse por nada.
La comida moderada,
ejercicio y diversión,
beber con moderación,
salir al campo algún rato,
poco encierro, mucho trato
y continua ocupación.

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