Investigadores del Observatorio de Ginebra en Suiza han hecho público el descubrimiento de nueve nuevos exoplanetas en tránsito. Sin embargo, el resultado más destacable de su trabajo de investigación es que al combinar los resultados con observaciones previas de exoplanetas en tránsito descubrieron que 6 de una muestra más amplia de 27 orbita en la dirección opuesta a la rotación de su estrella huésped, a la inversa de lo que se observa en el Sistema Solar.
Representación artística de un exoplaneta que orbita hacia la izquierda, mientras su estrella rota hacia la derecha (Efe)
Nueve
nuevos exoplanetas en tránsito han sido descubiertos por investigadores del
Observatorio de Ginebra en Suiza. Su estudio se ha hecho público durante la reunión anual de la Sociedad Real Nacional Astronómica de Reino Unido que se celebra esta semana en Glasgow (Escocia).
Se cree que los planetas se forman en el
disco de gas y polvo que circunda una estrella joven. Este disco protoplanetario rota en la misma dirección que la estrella en sí misma y hasta ahora se esperaba que los planetas que se forman a partir del disco orbitarían en más o menos el mismo plano y que se moverían junto con sus órbitas en la misma dirección durante la rotación de la estrella, como sucede en los planetas del Sistema Solar.
Los investigadores combinaron los datos del espectrógrafo HARPS del telescopio de la ESO y del telescopio suizo Euler del Observatorio de La Silla en Chile, así como de otros telescopios para confirmar los descubrimientos iniciales de los
nueve exoplanetas, con los de datos de observaciones anteriores.
Descubrieron que más de la mitad de todos los Júpiter calientes estudiados tenían
órbitas que estaban desalineados con el eje de rotación de sus estrellas padre. Incluso descubrieron que 6 exoplanetas de este estudio ampliado, dos de ellos recién descubiertos, tienen movimiento retrógrado: orbitan a su estrella en la dirección 'errónea'.
Se cree que el corazón de los planetas gigantes se forma a partir de una mezcla de partículas de
piedra y hielo que se encuentran sólo en los límites externos de los sistemas planetarios. Los Júpiter calientes por ello deberían formarse lejos de sus estrellas y migrar hacia el interior más tarde a órbitas más cercanas a éstas. Muchos astrónomos creían que esto se debía a interacciones gravitacionales con el disco de polvo del que se formaron.
Este escenario tiene lugar durante unos
millones de años y produce una órbita alineada con el eje de rotación de la estrella padre. Esto también permitiría a los planetas rocosos similares a la Tierra formarse más tarde pero no puede explicar las nuevas observaciones.
En este sentido, para los nuevos exoplanetas retrógrados existe una
teoría de migración que sugiere que la proximidad de los Júpiter calientes a sus estrellas no se debe a interacciones con el disco de polvo sino a un proceso de evolución más lento en el que participa un tira y afloja gravitacional con compañeros planetarios o estelares más distantes a lo largo de cientos de millones de años.