El Real Valladolid se aferra a la permanencia tras ganar esta noche al Sevilla (2-1) un partido en el que no mereció padecer el sufrimiento de los últimos minutos tras jugar todo el partido con un empuje desacostumbrado y malgastar muchísimas ocasiones de gol durante la primera parte.
El equipo vallisoletano necesitaba sumar los tres puntos si quería seguir soñando con mantenerse en Primera. A falta de ocho jornadas para la conclusión del campeonato, ya no tenía margen del error. Hoy sólo le valía ganar y eso se notó desde el pitido inicial.
Javier Clemente había dotado al equipo de mayor consistencia defensiva, apostando ofensivamente por balones en largo a
Manucho y Diego Costa. Sin embargo, hoy la sorpresa del técnico de Baracaldo fue
Antonio Barragán, quien jugó en la banda izquierda para tapar al sevillista
Jesús Navas.
Por su parte, el conjunto andaluz buscaba el tercer triunfo consecutivo para no apearse de la cuarta plaza.
Antonio Álvarez presentó una defensa inédita en cuanto a nombres y a posiciones. Con la baja del centrocampista marfileño
Didier Zokora, el técnico sevillista apostó por
Lolo y Romaric como pivotes.
La primera opción fue de
Nauzet Alemán que disparó al poste en el minuto 17. Fue la muestra de que atacaba más y mejor el
Valladolid, que salió inicialmente acometedor con dos disparos muy lejanos de
Javier Baraja que asustaron a
Palop.
El
Valladolid falló ocasiones de todos los colores, dos remates prácticamente consecutivos de
Manucho y Nauzet pudieron dar el triunfo a los anfitriones antes de la media hora de partido, con el
Sevilla nervioso, vagabundeando por el campo y asistiendo atónito al fútbol racial de su oponente.
Así, hasta que
Diego Costa acertó en un espléndido testarazo en el minuto 42 tras una falta botada por
Nauzet Alemán. Era la recompensa que había buscado un
Valladolid revolucionado y "agarrado" siempre a un inmenso
Borja Fernández.
En la reanudación, el
Sevilla volvió a verse desbordado sobre todo cuando, en el minuto 54, el delantero angoleño
Manucho acertó con la portería de
Andrés Palop y el encuentro se le puso definitivamente de cara al
Valladolid.
Diego Costa pudo "matar" el partido poco después, justo antes de que el
Valladolid se volviera más cauteloso. Con la entrada de
Alberto Marcos, los locales jugaron con dos laterales a banda cambiada y perdieron mucha salida de balón, aunque se entregaron a la tarea de defender con aplicación.
Con ocho jugadores protegiendo el triunfo, el
Valladolid lo fió todo a las carreras de
Costa pero el
Sevilla, atascado y torpe, no tuvo ideas hasta que un espléndido disparo de
Juan Cala se coló por la escuadra de la portería de
Jacobo (min. 83).
El
Valladolid pudo hacer el tercero por medio de
Marquitos, pero al final le tocó sufrir cuando había hecho méritos sobrados para ganar con suficiencia. Los locales que venían "desangrándose" desde hace mucho tiempo han puesto freno a esa hemorragia y se agarran a la permanencia con un juego corajudo que hoy "levantó" a la afición.