Opinión

Chávez emula a Goebbels

Miércoles 14 de abril de 2010
El rumbo que están tomando los acontecimientos en Venezuela es cada vez más preocupante. La obsesión de Hugo Chávez por silenciar cualquier atisbo de crítica le ha llevado en esta ocasión a crear un cuerpo paramilitar conformado por “guerrilleros comunicacionales”, así como suena. Por si había alguna duda acerca de su carácter, el propio Chávez justificó su existencia con un lapidario “la batalla mediática debe librarse todos los días”. Como colofón, el nombre con el que se ha bautizado todo este despropósito, operación “trueno comunicacional”. De no ser porque la cultura de Chávez es prácticamente inexistente, sabría que su modo de actuar se asemeja bastante al de Goebbels en la Alemania nazi.

No se puede demandar al periodismo venezolano un heroísmo que ponga en juego su vida. De hecho, informar contra Chávez es hoy una práctica de alto riesgo en Venezuela. Pero ahora, a ver qué profesional de la comunicación se atreve a desempeñar libremente su labor con una horda de salvajes a la puerta de su domicilio o lugar de trabajo, esperando para ajustarle las cuentas sobre lo que ha dicho o ha dejado de decir. De ser otro mandatario quien hubiese llevado a cabo semejante tropelía, muchos de los países del continente americano –o incluso España- ya estarían clamando al cielo. Pero Chávez parece tener patente de corso. No obstante, esta vez ha ido demasiado lejos. La comunidad internacional no puede permitir un atropello de esta magnitud. De quedarse de brazos cruzados, estaría consintiendo que se viole un derecho más en un país, Venezuela, cada vez más oprimido.

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