"gastro-bar" Becerrita
Miércoles 14 de abril de 2010
La Semana Santa es, sin duda, el apogeo de Sevilla. Se convierte en la capital del mundo desde el punto de vista estético. Es imposible disfrutar de más belleza y más emoción que presenciando las procesiones de Sevilla a lo largo y ancho de toda la ciudad.
Desde las salidas, como la del Cristo del Gran Poder hasta el paso por delante de los balcones de Casa Robles (Álvarez Quintero, 58. Tel: 954 213 150), como de los balcones de muchas casas privadas desde las que tuve la suerte de ver entrar las imágenes. También, de escuchar maravillosas saetas.
Y todo, en la mejor compañía de un personaje singular, Santiago Herrero.
La Semana Santa de Sevilla es un espectáculo que nadie debería perderse.
Y paralelamente a esa belleza estética, un auténtico festival gastronómico.
En esos días, Sevilla ofrece lo mejor de sí misma, en forma de tapas, en sus lugares más tradicionales. He hablado muchas veces de Casa Robles, quizás el lugar más popular.
Becerrita, el festival de la tapa
Hoy, quiero recomendarles Becerrita (C/Recaredo, 9. Nervión San Pablo, Sevilla. Tel: 954 412 057) donde el propio Jesús María Becerra está más de 12 horas diarias pendiente de todo lo que ocurre en su bar y en su restaurante.
El festival empieza en la barra, donde uno puede degustar algunas tapas originales como unas fabes asturianas, con cebolla roja y vinagreta de manzana; una tosta de patata y pulpo y una pizca de mayonesa; unas croquetas de rabo de toro o de jamón; unas hamburguesas de gambas al ajillo (asombrosas) y, naturalmente, jamón ibérico magnífico, lomo y lomito, etc.
Ya en la mesa, las famosas patatas aliñadas; una magnífica corvina en su punto y, sobre todo, jamón con tomate, caliente, perfectamente cocinado.
Ese día, pestiños y torrijas, como es obligatorio en Semana Santa.
Excelentes vinos de Andalucía: fino y tinto
Estupenda Bodega, con uno de los grandes vinos de España que se elabora en Cádiz. Se llama Taberner y era del 2006. La Bodega, Huerta de Albalá. Un vino asombroso, sobre todo, teniendo en cuenta el lugar de origen.
Y, además, por gentileza de una de las personas que me invitó, pude probar uno de los mejores finos que he tomado últimamente, La Panesa, de la Bodega Emilio Hidalgo, de Jerez. Un fino de los de antes, con aroma, sabor, estructura y 15 grados. Para mí, superior a los que se elaboran actualmente.
Becerrita es un ejemplo de lo que se puede conseguir con tesón, con esfuerzo y con respeto a la materia prima. Un ejemplo de lo que pueden ser los mejores restaurantes españoles fuera de nuestro país. Restaurantes que deben basarse en la materia prima y que deben dar de comer en forma de tapas, de pequeñas raciones, cocina en miniatura. Tienen que olvidar los grandes platos tradicionales que son estupendos para hacer en las casas pero que no son de restaurante.
El ejemplo de Becerrita, el de los actuales gastrobares, el de La Moraga de Dani García, es el camino a seguir para que, en unos años, España tenga miles de restaurantes españoles fuera de nuestro país, que den a conocer y que prestigien mejor materia prima, sin duda una de las mejores del mundo; y, también, la forma de comer y de tapear “en libertad” disfrutando más desde el punto de vista gastronómico y comiendo siempre de una forma saludable.
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