Después del golpe de autoridad ofrecido en el Santiago Bernabéu, el líder afronta en casa y ante el Deportivo una buena oportunidad para refrendar su condición, aunque no podrá contar con Andrés Iniesta, que estará un mes de baja por una lesión muscular.
El
Barcelona defendió con autoridad el liderato que agarró en la jornada pasada y se llevó con suma comodidad el choque ante un
Depor sin alma, al que derrotó por 3-0, aunque el resultado pudo haber sido más abultado.
El
Barcelona completó una primera parte excepcional, con un juego de tiralíneas en el que tuvo delante a un rival espantado e incapaz de reaccionar, al margen de los primeros minutos.
Pasado el tiempo de tanteo de fuerzas, el Barcelona se hizo con el control absoluto del partido, y tuvo a su merced a un
Depor acobardado y que veía pasar el balón sin más.
Además del dominio, los barcelonistas acumularon innumerables ocasiones de gol ya desde el principio, como en la que
Pedro envió el balón al poste a los 9 minutos, después de haber controlado la pelota
Piqué y habérsela habilitado al tinerfeño, que esperó que
Aranzubía cayese al suelo para fusilar contra la meta.
La reacción en el
Depor llegó dos minutos después, con un disparo fuerte pero impreciso de
Riki, en una de las pocas acciones con cierta convicción en la que los de Lotina se fijaron la meta rival como un claro objetivo.
Superado este momento, el
Barcelona volvió a la carga, con su fútbol de toque y movimiento rápido, buscando los espacios, especialmente por la banda de
Dani Alves, por donde el conjunto catalán cargó la mayoría de sus acciones y donde al brasileño no tuvo ningún problema.
Las recuperaciones del balón por parte del
Barcelona evidenciaban que el
Depor estaba superado en todas las dimensiones. No daba pie con bola y todo lo que se acercaba al área de
Aranzubía olía a gol, como en un remate de cabeza de
Márquez en el 14.
Se cumplía el cuarto de hora y el
Barcelona ya había lanzado cinco saques de esquina. Justo cumplido el primer cuarto,
Xavi envió en profundidad a
Bojan, quien superó por bajo a Aranzubía (1-0).
El meta vasco no tuvo descanso, y en el 20 debió emplearse a fondo ante un disparo de
Jeffrén, mientras que un minuto después, una vaselina de Messi acabó con un manotazo del cancerbero, que envió el balón a córner.
Eran minutos de agobio para el
Depor, pero también de fantasía para el Barcelona que se le hacían interminables para el conjunto gallego, que en el 24 asistió impasible a la jugada del partido en la que
Messi envió a
Alves, éste controló con la cabeza y de espaldas ejecutó una bella 'chilena', que acabó con el balón repelido por el poste. En la siguiente acción, Aranzubía estuvo acertado en su intervención.
Antes de que finalizase la primera parte, el
Barcelona aún tuvo dos claras acciones para marcar, en una en la que
Messi realizó un eslalon en el minuto 35, al recorrer medio campo, y el balón acabó en córner.
En la siguiente, y a tres minutos para el descanso,
Bojan no conectó un balón franco que le envió
Jeffrén, y que apuntaba al segundo tanto del canterano en el partido.
El segundo tiempo arrancó con la misma tendencia que el primero, con un zurdazo de
Riki que detuvo
Valdes, aunque el
Depor en este tiempo se estiró un poco más y el ariete volvió a disfrutar de una clara acción minutos después, que a punto estuvo de acabar en el tanto del empate.
El
Barcelona jugó con un marcha menos en este segundo tiempo. Le costaba trenzar jugadas y el fútbol al toque se convirtió en un juego pastoso que no enlazaba con el ataque.
Las acciones más claras llegaron en dos remate de
Márquez, el más interesante al cuarto de hora, en la que
Sergio en el poste largo rechazó el balón, que ya se colaba.
Laure en el 67 también debió esforzarse para evitar que el balón entrase en la meta, con
Aranzubía ya superado, en un suave disparo de
Messi.
El
Barcelona encontró el momento de desactivar la incertidumbre en la que se encontraba con un marcador tan ajustado en un lanzamiento largo de Valdés ante la rápida carrera de
Alves, que cortó Aranzubía, pero el balón cayó en los pies de
Pedro quien desde unos cuarenta metros conectó un disparo con efecto que se coló por la escuadra (2-0).
El golpe definitivo lo dio
Touré pocos minutos después al marcar el tercero de la noche (
3-0), tras un durísimo disparo tras un córner, y después de haberse acomodado el balón con el brazo.