reseña
Viernes 16 de abril de 2010
Nigel Dennis y Emilio Peral Vega (eds.): Teatro de la Guerra Civil. El bando republicano. Fundamentos. Madrid, 2009. 336 páginas. 15 €
Hay momentos en que es difícil, si no imposible, mantenerse al margen de los acontecimientos que nos rodean y en los que cualquier encierro o demanda de autonomía parece un acto cobarde o egoísta. La literatura compuesta durante el periodo de la Guerra Civil española ofrece testimonios inquietantes de una escritura puesta al servicio de la propaganda ideológica; una literatura que a veces renuncia a su finalidad estética para convertirse en discurso o arenga, en grito o exigencia.
Los profesores Nigel Dennis y Emilio Peral Vega han reunido en este ensayo un conjunto de piezas dramáticas que muestran el llamado “teatro de urgencia” realizado desde la zona republicana por varios autores: César A. Arconada (La conquista de Madrid), José Antonio Balbontín (El cuartel de la montaña), Germán Bleiberg (Sombras de héroes), Julio Coterillo Llano (Alas rojas), Rafael Dieste (Marionetas en batalla [para un guiñol antifascista]. El moro leal), Pablo de la Fuente (El café… sin azúcar), Pedro Garfias (Consignas), José Herrera Petere (La voz de España), Santiago Ontañón (El saboteador), Rafael Segovia Ramos/Luis Mussot (A la orden de la República). Añaden dos textos anónimos (4 batallones de choque y Lección y escarmiento del derrotismo, este último tomado del repertorio de las Guerrillas del teatro) y, bajo el epígrafe El retablo rojo, una selección de los difundidos a través del Altavoz del frente, ejemplo del trabajo de agitación y propaganda (Frente del mar valenciano, por Clemente Cimorra; Teatro para la calle y la trinchera [Diálogo entre Madrid y Valencia], por José Rodríguez Sanjuán y Jacinto Luis Guereña, de la brigada Krupskaya de la F.U.E. de Madrid; Lamentos de los campos de España, Pisto nacional y El viento lo va diciendo, por Enrique Ortega Arredondo). Se trata de un teatro de circunstancias que, como puntualizan los editores, tiene un “innegable valor histórico y testimonial”. El lector puede optar por una interpretación en este sentido, acercándose al texto como documento, pero puede también participar, pese a la mucha distancia temporal, de la pasión, la entrega, el convencimiento o de la que me parece una emocionante fe en unas ideas y en el poder de la literatura para cambiar el mundo. Los editores añaden una tercera: “pueden ser valoradas como expresión vital […] de un proceso de revivificación cultural y artística que quedó truncado por el fascismo en 1939”.
Nigel Dennis y Emilio Peral Vega han preparado un interesante y muy documentado ensayo introductorio que contextualiza estas piezas dramáticas con respecto a la literatura de la Guerra Civil; asimismo comentan y valoran las obras elegidas, y suman una extensa bibliografía. En definitiva, esta es una edición muy recomendable tanto para aquellos que, curiosos, quieran conocer de primera mano el sentido de la creación literaria “en guerra” como para los que, estudiosos (no son categorías antagónicas y, al contrario, es de desear que se den unidas), busquen una reflexión rigurosa sobre la misma época, cuando poetas como Agustín Millares Sal afirmaban: “Te digo que no vale / meter el sueño azul bajo las sábanas, / pasar de largo, no saber de nada, / hacer la vista gorda a lo que pasa, / guardar la sed de estrellas bajo llave. / […] Aquí no cabe / esconder la cabeza bajo el ala, / decir ‘no lo sabía’, ‘estoy al margen’ / ’vivo en mi torre’ y ‘no sé nada’ […]”.
Por Marta Palenque
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