Opinión

Sueños de belleza olvidados

Martín-Miguel Rubio Esteban | Viernes 16 de abril de 2010
Madrid, 18 de mayo de 1941

Querido Luis:

Es el caso que hoy recién levantada tenía todavía en la cabeza un precioso guión cinematográfico, nacido del sueño, que si lo hubiese puesto rauda por escrito hubiese garantizado un magnífico argumento para una novela de suspense o un estupendo guión para una película de género. Creo que me acordé de este sueño inspirador hasta la hora de comer; durante la comida me propuse ponerlo por escrito esta tarde, pero tras la siesta se me ha olvidado por completo. ¡Qué poca atención presto a los dioses que inspiran los sueños! Porque este era verdaderamente un sueño que ofrecía un buen argumento literario. Se trataba de un sueño dentro del sueño; es el caso que el primer sueño del soñante generaba un segundo sueño en el que el soñante se vinculaba de algún modo con el primer soñante que lo soñaba, y ese vínculo era la clave con que se descubría la trama, la urdimbre del suspense, era la clave de bóveda que resolvía el problema. ¡Dita sea! ¿Por qué se me habrá olvidado? No es la primera vez. Más sueños de carácter literario y, en general, magníficas expresiones de belleza que aún recuerdo con nitidez suprema en la hora de semivigilia, tras despertarme, se me olvidan luego y se borran por completo tras el desayuno. ¡Eso por no tener un secretario de cama que registrase esos bellos sueños…!

Mi marido aprovechó la luna de miel para cumplir sus compromisos musicales, y es así que ha dado conciertos en distintas partes del mundo, incluso en la Europa en guerra, como es el caso de Münich, en donde dio tres conciertos de guitarra en una semana con enorme éxito. Las nuevas autoridades alemanas sienten una enorme atracción hacia la guitarra española. Lástima que no tengan la misma atracción hacia la libertad y la dignidad de las personas. Nos hemos enterado que cerca de Münich, en un pueblecito llamado Dachau, se ha construido un gran campo de prisioneros en el que viven de forma inhumana los opositores al régimen hitleriano. Muy pocos, la verdad sea dicha, pues la mayor parte del pueblo alemán, prácticamente Alemania entera, adora al Führer. Su liderazgo nadie de corazón lo discute. Este hombre, salido de la nada, se ha ofrecido a Alemania en el momento en que ésta sentía el deseo de un nuevo amante. Cansada del emperador caído, de los generales vencidos, de los políticos irrisorios, se ha entregado por completo, sin precaución alguna, a este transeúnte desconocido que representa la aventura, promete la dominación y cuya voz apasionada remueve los instintos más secretos de la amada. Su sistema totalitario le permite obrar sin freno. Sabe embaucar y acariciar. Y Alemania, seducida en lo más hondo de sí misma, sigue a su Führer con todo ímpetu. Hasta la muerte le será sumisa, como toda loca enamorada, sirviéndole con más esfuerzos, está ofreciendo más que ningún pueblo a ningún jefe, rebosando íntimo arregosto de vivir bajo su dominio incontestable.

Por cierto, en Münich subimos los 220 escalones de la famosa torre de la iglesia católica de San Pedro, divisando desde allí todo Münich en general, y la espectacular plaza del Ayuntamiento en particular. Desde los altivos fastigios góticos de las hermosas casas germanas miles de gallardetes con la cruz gamada flameaban, y mayo engalanaba a los árboles con grímpolas, cintas y variados enseres del trabajo en una jubilosa fiesta pagana bendecida con cerveza por la iglesia católica germana.

Esperando verte pronto, te abraza

Madrina

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