Rafael Ortega | Domingo 18 de abril de 2010
Hoy hace cinco años el cardenal Ratzinger era elegido Papa. Comenzaba así un pontificado de un hombre, que el pasado viernes, día 16 cumplía 83 años. Un hombre que sucedía a otro, Juan Pablo II, del que se ha celebrado la pasada semana un importantísimo Congreso en la Universidad Católica San Antonio de Murcia. Un Congreso al que han asistido la flor y nata de la Iglesia Universal y de la española en particular. 18 cardenales, arzobispos y obispos y lo que, a mi entender es más importante, la presencia de centenares de universitarios que han querido escuchar los aspectos más relevantes del pontificado de Karol Wojtyla, del que se ha inaugurado una impresionante estatua en la plaza que da acceso al Templo de los Jerónimos y a la citada Universidad.
Estudiantes que han podido escuchar a Joaquín Navarro Valls que durante 22 años fue Portavoz de la Santa Sede y hombre de confianza de Juan Pablo II, decir que el Papa utilizó siempre “la diplomacia de la virtud, frente a la diplomacia de la fuerza” y que por eso fue “un Embajador de Dios en la historia”. Jóvenes que han escuchado por boca de los Cardenales Cañizares, Rouco, Grocholewski, Herranz, Tauran, Sandri, Tomko, Amigo, Martínez Sistach, Carles, Rodé, López Rodríguez, Poupard, Rylko Cordes, o Antonelli que Juan Pablo II “dialogaba con todos” que “no ofendía a nadie”, que “no escondió nunca sus ideas ni su Fe” y que “conquistó el corazón de gentes muy diversas”.
Las anécdotas que surgieron en este Congreso, contadas por personas que estuvieron muy cerca de Juan Pablo II, fueron muchas y emocionantes, sobre todo por su intensa actividad para acabar con los dos bloques, porque él se sentía, como dijo en Madrid el 9 de noviembre de 1982, al finalizar su primera visita a España, “eslavo entre los latinos y latinos entre los eslavos.
La labor de la Universidad Católica San Antonio de Murcia en la preparación y desarrollo de este Congreso, “Juan Pablo II Magno” ha sido importantísima y delicada, pues su Presidente José Luís Mendoza ha sabido escoger el momento más oportuno para su realización, ahora que muchos intentan desprestigiar la labor del papado. Hoy como nunca tenemos que hacernos eco de las palabras de Juan Pablo II “la verdad se propone, no se impone”, porque hoy más que nunca es necesaria ese propuesta de la verdad, porque como dijo Jorge Fernández, Vicepresidente tercero del Congreso de los Diputados, “cuando se acepta sin reaccionar la violación de uno cualquiera de los derechos humanos fundamentales, todos los demás están en peligro” o como afirmó Rocco Butiglione, Vicepresidente de la Cámara de Dipudados italiana , “el comunismo cayó gracias al testimonio de fe y cultura de todo un pueblo, porque el régimen que afirmaba gobernar en nombre de los obreros y campesinos, no resistió la prueba evidente de estos se reconocían más en la Virgen de Czestochowwa que en la hoz y el martillo”.
Y todo esto fue posible y sigue vigente en el Pontificado de Benedicto XVI, porque antes hubo otro Papa, Juan Pablo II, al que los periodistas apodamos cariñosamente, en día, “el atleta de Dios.
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