Es el reconocimiento y el mayor elogio a la importancia de la Gastronomía. La semana pasada, la Directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel y el Presidente de la Real Academia de Gastronomía suscribieron un Convenio de colaboración para los próximos años.
Cultura y gastronomía Para mí, lo más importante de este convenio es el
reconocimiento de que la gastronomía, la cocina, forman parte de la cultura. Son una expresión cultural de la mayor importancia y, por tanto, en el marco de la Institución que más está haciendo para la divulgación de la cultura española en el mundo a través de la lengua, la gastronomía puede ser un elemento positivo y complementario.
Realmente, el ser humano, que es un ser psicosomático, ha dedicado la parte más importante de su tiempo y de su esfuerzo, a cubrirse, a
comer y a hablar. Quizás, por ello, entre las expresiones culturales más importantes de todos los pueblos, incluidos los más atrasados, están la arquitectura, la cocina y la lengua.
La arquitectura Es evidente que los hombres hemos conseguido en lugar de protegernos en nidos o en cuevas, crear espacios tan excepcionales como el Partenon, el Louvre, el Palacio de Oriente en Madrid, las Catedrales Góticas o los edificios de Frank Gehry, como el Guggenheim o la Ciudad de las Artes y de las Letras de Calatrava o la ampliación del Museo del Prado de Moneo o las
increíbles aportaciones a la arquitectura de Norman Foster.
La cocinaPor otro lado, es obvio que entre la forma de comer de los animales o de los primeros homínidos y la cocina actual, la cocina de vanguardia, hay tanta diferencia como entre la pintura realista y la revolución de Picasso. Naturalmente, fueron nuestras madres, abuelas y bisabuelas las que a lo largo de nuestra historia hicieron el milagro de conseguir que las familias se alimentaran no solamente bien desde el punto de vista de nutrición y de salud sino, también y quizás, sobre todo, desde el punto de vista
gastronómico y sensorial. Ahora, ya no son nuestras madres, abuelas y bisabuelas sino nuestros grandes cocineros-estrella, quienes tienen “la responsabilidad social corporativa”, la obligación de preparar recetas que, quizás nunca ofrezcan en su restaurante, pero que pueden permitir que en las casas y en otros lugares o restaurantes de tipo medio, las personas, los clientes, podamos comer muchísimo mejor.
La lenguaComo es natural, entre la forma de comunicarse de los animales y el lenguaje inventado por el ser humano, tanto hablado como escrito, hay todo un
abismo. Sin la lengua, sin el idioma, el desarrollo de la humanidad hubiera sido imposible. Nunca se hubieran podido transmitir los adelantos, los inventos, las innovaciones, los enriquecimientos culturales.
Liderazgo de EspañaLo más “curioso” es que en estas facetas clave de la actividad humana, en el mundo actual, España es líder en los tres sectores. Tenemos algunos de los mejores arquitectos del mundo. Tenemos, sin duda, los mejores cocineros del mundo. Y tenemos una lengua que aunque sea la segunda en penetración y en importancia podría ser la primera en cuanto a su capacidad de haber sido artífice de algunas de las mejores
obras de la literatura universal, de haber colonizado un continente y de haber creado desde el siglo de oro de la cultura hasta el extraordinario desarrollo de la literatura hispanoamericana en los últimos años.
Por todo ello, para la Real Academia de Gastronomía es un auténtico
honor y un orgullo haber firmado este convenio, por lo que le estamos y le estaremos eternamente agradecidos a Carmen Caffarel y a sus colaboradores.
Espíritu de colaboración El Instituto Cervantes puede tener la seguridad de que contará con la Real Academia de Gastronomía para llevar a cabo todas aquellas actividades singulares o complementarias que permitan que los
objetivos y tareas del Instituto Cervantes tengan cada vez mayor éxito, mayor repercusión y sean mas eficaces al servicio del conocimiento y la difusión de la cultura española y de la lengua que España llevó a América y que es en estos momentos patrimonio cultural, el más importante, que España, que Hispanoamérica pueden ofrecer al mundo.
DesarrolloEl Convenio-marco se concretará en una serie de proyectos que relacionan lengua y gastronomía. Quizás, empezando en Shangay, donde el Instituto Cervantes tendrá un gran protagonismo.