El presidente de honor del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, ha fallecido este mediodía en Barcelona a los 89 años, según ha confirmado el director del servicio de medicina interna del Hospital Quirón, Rafael Esteban Mur. Su funeral se celebrará a las 18:00 en la catedral de Barcelona. La personificación del olimpismo en fotos.
Con el fallecimiento de
Juan Antonio Samaranch (Barcelona, 1920), el mundo del deporte ha perdido un referente, al dirigente que universalizó el nombre de Barcelona, con la
organización olímpica en 1992, un personaje que ha generado consenso en el ámbito deportivo, político y económico por su impagable trabajo.
A las 13:25 horas de este miércoles, su corazón se paró. Llevaba más de dos días ingresado en una
clínica de Barcelona, rodeado de sus seres queridos. No era el primer aviso, porque el que fue presidente del COI entre 1980 y 2001, ya sufrió una patología cardiovascular en 2007 y dos años después también pasó unas horas en la UVI de un hospital monegasco a causa de una fatiga respiratoria.
El mundo del deporte recordará a Samaranch como el impulsor de la modernidad en los
Juegos Olímpicos, un digno heredero del barón Pierre de Coubertin; Barcelona, como el personaje clave para la organización de los Juegos de 1992.
"Hemos perdido a un barcelonés, un catalán, un
español universal, amado en todo el mundo. Amó Barcelona, amó al deporte y construyó el nuevo movimiento olímpico", ha recordado el alcalde de la ciudad, Jordi Hereu, quien asistió a dar el pésame al domicilio particular de la familia Samaranch.
El Rey junto a Samaranch (Efe)
El presidente del COI, el belga
Jacques Rogge, se ha mostrado "impactado" por la noticia. Rogge, el sucesor en el cargo de Samaranch, ha destacado tres ejes fundamentales en la política deportiva del español al frente del COI: el fin del 'amateurismo', la incorporación de la mujer y la toma de decisiones en equipo.
José
Montilla, el presidente de la Generalitat, ha calificado a Samaranch como "embajador de Cataluña y Barcelona en el mundo, gracias a su capacidad para tejer complicidades positivas" y desde el mundo de la economía también se ha valorado el trabajo realizado.
El presidente de La Caixa,
Isidre Fainé, ha destacado la admirable personalidad de Samaranch y sus dotes para alcanzar el consenso, desde el "respeto y la amabilidad, sin renunciar a sus principios", y ha dicho que quienes le han sucedido en la presidencia intentan que "ese legado no se borre".
Veteranos
dirigentes deportivos, como el ex secretario de Estado para el Deporte, Romà Cuyàs, y el ex secretario general de Deportes de la Generalitat, Josep Lluís Vilaseca, han resumido las cualidades humanas y de liderazgo de Samaranch. "Ha dejado un gran vacío en el deporte español y mundial por el enorme legado que nos ha dejado. Samaranch fue un fuera de serie, se trata de una persona que nos honra para siempre", ha dicho Cuyàs. Vilaseca ha afirmado que el fallecido dirigente fue "un hombre irrepetible", un continuador de la obra de Coubertin. "No sabremos hasta qué punto fue determinante en la elección de Barcelona como ciudad olímpica", ha dicho a EFE Vilaseca, quien tiene claro que Samaranch fue "un visionario", un adelantado a su tiempo.
La figura del fallecido dirigente reúne
consenso, aunque no absoluto, entre la mayoría de
partidos políticos. Tanto el PSC, como CiU, PPC y C's han lamentado la muerte de Samaranch, aunque en el caso de ERC ha mostrado discrepancias por "su vinculación con el régimen franquista". ICV ha rechazado pronunciarse al respecto.
Todo esta dispuesto para que mañana jueves la ciudad despida a uno de los señores de Barcelona. Montilla recibirá en el
Palau de la Generalitat a los familiares de Samaranch. Allí se instalará la
capilla ardiente, como corresponde a las personalidades que han recibido la Medalla de Oro de la Generalitat. Los familiares entrarán por la puerta principal, donde los recibirá el presidente catalán, que los acompañará en la llegada, seguidos del coche fúnebre con los restos de Samaranch.
La capilla ardiente quedará abierta al público a partir de las 12:00 horas y cerrará sus puertas a las 17.00 horas. Una hora después, tendrá lugar la
misa funeral en la catedral de Barcelona.