Sociedad

La primavera, de verdad, la sangre altera

¿Nos vuelve más agresivos el cambio de tiempo?

Sábado 24 de abril de 2010
Después de un invierno duro, la llegada de una primavera cálida cambia el humor a más de uno. Pero, ¿cómo afecta a nuestro estado de ánimo y la salud un cambio brusco de las temperaturas? ¿Nos alteran hasta el punto de hacernos más violentos? ¿Realmente se hace bueno el refrán que dice que "la primavera la sangre altera"? Los expertos dicen que sí.

Seguro que en el último mes ha pensado más de una vez que este tiempo está loco. La primavera nos ha pillado por sorpresa. Hemos pasado de soportar las temperaturas más frías a salir de casa, casi, en manga corta. Parece evidente que estos cambios bruscos de temperatura nos cambian el humor y el estado de ánimo porque casi todos los hemos sufrido en alguna ocasión, pero ¿por qué pasa esto?

El doctor especialista en Psiquiatría y colaborador habitual de EL IMPARCIAL, Benito Peral Ríos, explica que "el humor o el estado de ánimo es una función del cerebro que está condicionada por unos ritmos biológicos que en su mayoría son hormonas" y éstas, añade, "se activan en función de la cantidad de luz y en parte, también, de la temperatura".

Este experto señala que los cambios de estación nos afectan no sólo al estado de ánimo, también a que estemos más o menos irritables, al sueño, la manera de comunicarnos, la energía o la capacidad de concentración. Así pues, matiza, "es cierto el refrán de que la primavera la sangre altera".

Los cambios bruscos de tiempo nos afectan a nuestro estado de ánimo.
Predisposición
"Lo que está claro, apunta, es que estos cambios estacionales afectan más a personas que estén predispuestas a padecer depresiones endógenas, como puede ser el trastorno bipolar, que pasan de tener depresiones a euforias". Estas personas, recuerda Peral, "se deprimen siempre en la misma época del año y se recuperan, también, en la misma época".

Al respecto, el psiquiatra José Manuel Montes, de la Sociedad Española de Psiquiatría, coincide en que "las horas de luz influyen de una manera muy clara en una modificación del estado de ánimo” y apunta que el cambio estacional o los cambios de tiempo y de luz revierten y provocan determinadas patologías.

De esta forma, recuerda, "existe el trastorno afectivo estacional, que se produce físicamente durante los meses de invierno en los países que tienen poca luz y que mejoran con una terapia basada en la administración de luz (luminoterapia)". Así, en este caso, "poca luz produce un estado de ánimo bajo".

Agresividad
Sobre si los cambios de temperatura o estacionales nos pueden volver más agresivos, los expertos se cuidan mucho de asegurar que existe esta relación, ya que no está demostrado científicamente al cien por cien que así sea, pero no dejan de explicar que en personas con determinadas patologías previas puede ser.

De esta forma, Montes afirma que es muy complicado establecer esta relación: "A pesar de que está muy asumido en el acerbo popular, por ejemplo, que la modificación del viento favorece la agresividad, no está tan demostrado". Sin embargo, apunta, "con patologías como el trastorno bipolar, sí vemos que los cambios de ciertos meteoros como la luz afectan y es típico que en primavera haya un resurgir de una determinada fase, típica de este trastorno, que es la fase maníaca".

No está demostrada científicamente la relación entre cambio estacional y agresividad.
Fisiológicamente, en condiciones normales, todos estamos sujetos a unos ciclos biológicos, tanto circadianos (diarios) como anuales, en los que cuando llega la primavera nuestro organismo sufre unos cambios y se prepara para una mayor actividad de la misma manera que se prepara para una menor actividad cuando llega el invierno (letargia).

Este psiquiatra de la Sociedad Española de Psiquiatría afirma que cuando llega la primavera, esa activación, si no se canaliza de forma adecuada, en personalidades donde esto puede exacerbar la psicopatología, "es posible que repercuta en un aumento de la agresividad u otras manifestaciones más patológicas que requieren un tratamiento más específico".

En este sentido, el doctor Peral hace hincapié en que "cuando hay una depresión ligera, en lugar de manifestarse con tristeza se puede manifestar con irritabilidad o irascibilidad, que no deja de ser una forma de ser más violento".

Igualmente, el coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología, Samuel Díaz Insa, asegura que los cambios de tiempo pueden provocar una cierta descompensación con dolores de cabeza y los de presión –pasar rápidamente de altas a bajas– son desencadenantes de crisis de migraña. Desde el punto de vista neurológico, afirma, "se ha podido comprobar científicamente que esta relación existe".

Otra cosa a tener en cuenta es que lo que nos afecta son los cambios en general, no importa que sea de invierno a primavera o de verano a otoño, de hecho, apunta el doctor Díaz, "la astenia primaveral se da cuando las personas no se adaptan todavía al cambio de tiempo".

Lo que está claro, insiste, es que "cuanto más brusco sea el cambio de tiempo más fácil es que afecte a los biorritmos y cuanto más progresivo sea tendremos más capacidad de adaptación".

Solución
Evitarlo es difícil. Como medida para solucionarlo, Benito Peral señala irónicamente que "uno se puede marchar al verano del hemisferio sur cuando aquí es invierno y hay poca luz y a la inversa".

"Evidentemente aquella persona que esté psicológicamente mejor preparada para adaptarse al cambio lo va a pasar más fácilmente que la que no está tan preparada", señala díaz Insa. Es como un cambio de trabajo o un cambio en el día a día, hay personas más sensibles y hay gente que lo lleva mucho mejor.

El caso es que, salvo que haya una preparación de tipo psicológico, no hay nada físico que podamos hacer para evitarlo porque es algo completamente ajeno a nosotros.

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