Opinión

La última esperanza

Ricardo Ruiz de la Serna | Viernes 23 de abril de 2010
Esta semana se ha celebrado el 63 aniversario de la independencia del Estado de Israel, la única democracia estable de Oriente Medio. En esta misma semana, la República Islámica de Irán ha anunciado maniobras militares e la Guardia Revolucionaria en el Estrecho de Ormuz, por el que transitan diecisiete millones de barriles de petróleo cada día.

Hosseini Chalami, vicepresidente del Estado Mayor de la Guardia Revolucionaria ha declarado que quieren que el mundo se familiarice con la seguridad en la región y el innegable rol de la república islámica a este respecto. Ha añadido que las maniobras enviarían un mensaje de paz y amistad a los países del Golfo. Toma ya. Deben de estar de los más tranquilos en Arabia Saudí y los Emiratos. Con esta paz y esta amistad que se expresan en maniobras, dirá el jeque o el emir, para qué queremos más Ya te decía yo que no era buena idea esto de tener un vecino nuclear. Quién se lo iba a imaginar con lo románticos que parecían cuando sólo amenazaban a los israelíes y los americanos. Míralos ahora. Ya me dirás tú si la Guardia Revolucionaria no es una organización terrorista.

El Sr. Chalami, por si alguien se confundía con esto de la amistad y la paz, ha lanzado una advertencia a los enemigos (léase los Estados Unidos, sus aliados europeos e Israel) y ha señalado que el régimen islámico es capaz de responder a su comportamiento amenazante. Los enemigos deben saber que tenemos fuerzas muy poderosas y capacidades defensivas. El que quiera paz va listo con pacifistas como éstos.

Mientras tanto, en España –Presidenta de turno de la Unión Europea- estamos debatiendo sobre el velo en las escuelas. En Europa, crecen paralelos la extrema derecha y los movimientos islamistas. Ya hay un partido español con esa orientación. El islamismo dota de una identidad más poderosa que la nacional y la pertenencia a la umma es más profunda e intensa que la ciudadanía, ese proyecto moderno que algunos quieren sustituir por el adoctrinamiento.

En Estados Unidos, la cosa no tiene mejor color. El Presidente Obama no ha logrado la unidad que proponía como eje central de su campaña y sus iniciativas más importantes han sembrado más la división que la solidaridad. El tea party –el movimiento de derecha que dice ser heredero del viejo espíritu revolucionario americano- va creciendo y Sarah Palin ha vuelto a la escena conservadora con más fuerza que nunca. Obama no podrá sobrevivir a muchas victorias como la de la reforma sanitaria.

Hace 62 años, los israelíes tuvieron que luchar palmo a palmo y casa a casa para que los árabes no los echaran al mar. Entonces, desde Estados Unidos hasta la Europa Oriental llegó cierta simpatía por aquellos judíos que se negaban a un segundo exterminio. Hoy el régimen iraní insiste en borrar a Israel el mapa y busca un arma nuclear que servirá para amenazar a sus vecinos y oprimir a su propia población La Unión Europea tiene una Presidencia que parece vacante –bueno, tiene dos pero igualmente vacías- y los Estados Unidos son cada vez más vacilantes en el apoyo a su más antiguo y leal aliado en la región como si les sobraran amigos en los conflictos mundiales.

Podría decirse que el resto de Occidente es la única esperanza de Israel frente a una tiranía teocrática como la iraní, pero, ¿no será más bien ese pequeño Estado democrático la única esperanza de un Occidente débil que se está traicionando a sí mismo?

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