El Mallorca empató 'in extremis' ante el Málaga (1-1) con un polémico gol de Aritz Aduriz en el tiempo añadido, ya que el meta uruguayo Gustavo Munúa tropezó en el área con el delantero rojillo Alhassane Keita, circunstancia que favoreció la acción del delantero vasco.
El árbitro,
Enrique Mejuto González, dio validez al gol mallorquinista ante las encendidas protestas de los jugadores del equipo malagueño.
El
Málaga se había adelantado con un golazo del nigeriano
Víctor Obinna (min. 85), pese a jugar toda la segunda parte con diez por la expulsión del serbio
Milan Stepanov en el minuto 43. El
Mallorca, que ha cedido el primer empate de la temporada en el
Ono Estadi, falló un penalti en la primera parte, ya que
Munúa, la gran figura de su equipo, adivinó la intención del "
Chori" Castro.
El partido fue reñido desde el principio. Los jugadores del
Mallorca están instalados en una nube y no quieren que nadie les desaloje de una privilegiada posición en la que se divisa Europa.
Por ello, saltaron al campo con la directa puesta.
Pep Lluìs Martí quiso marcar nada más recibir el balón en el saque inicial con un disparo desde el círculo central y, después, (min. 3), Víctor
Casadesús perdonó solo ante la portería malagueña. También
Gustavo Munúa salvó a su equipo al despejar al córner un cabezazo impecable de
Rubén González (min. 11).
El vendaval "rojillo" no encontró respuesta por parte del
Málaga, muy conservador y sin llegada arriba. Sus hombres determinantes, como el portugués
Sergio Paulo Barbosa "Duda" o el ecuatoriano
Salvador Caicedo, no aparecían, mientras que su portero,
Munúa, soportaba estoicamente los insultos del fondo norte del
Ono Estadi, que le recordaba de manera insistente la agresión al israelí
Dudú Aouate cuando ambos jugaban en el Deportivo.
El cabezazo de
Fernando (min. 20) fue el primer aviso serio del conjunto malagueño.
Aouate paró sin problemas, pero la jugada constituyó toda una declaración de intenciones de un rival que también se estaba jugando mucho en la capital balear.
A partir de esa jugada, el
Málaga logró contrarrestar el dominio del
Mallorca. Jugaron mejor los visitantes, sus líneas se movieron con mayor criterio y equilibraron las acciones. En el minuto 35,
Iván González sustituyó al brasileño
Helder Rosario, que abandonó el terreno de juego lesionado.
En el minuto 43, se produjo la jugada clave del primer tiempo. El serbio
Milan Stepanov vio la roja directa por detener con la mano un remate de
Ariz Aduriz que se colaba en la portería visitante.
El penalti lo lanzó el uruguayo
"Chori" Castro, pero paró su compatriota
Munúa, rectificando el grave error en la jugada que originó la falta máxima. El meta sudamericano había saltado a destiempo a despejar un centro y le dejó el balón en bandeja a
Aduriz.
El
Málaga, con un jugador menos -
Toribio sustituyó a Baha-, aguantó todo lo que pudo en la segunda parte. Se dedicó a mantener el empate y a frenar el ímpetu local. Los balones a balón parado fueron sus grandes aliados, como en el minuto 47, con un saque directo de
Duida que
Aoaute desvió el córner.
El
Mallorca tuvo que armarse de paciencia para romper el cerrojo malagueño. En algunas acciones, los "rojillos" se precipitaron, en otras, sobró algún regate, pero hasta el final buscaron el gol que les seguía manteniendo en puestos de Liga de Campeones.
Más cerca de romper el empate, sin embargo, estuvo el
Málaga (min. 76), cuando el nigeriano
Victor Obinna, que había entrado por un exhausto
Caicedo, remató a puerta vacía tras regatear a
Aouate. Rubén, providencial, despejó bajo los palos.
Un minuto después, la oportunidad sería del
Mallorca, con un disparo de
Aduriz al palo. Con el partido totalmente roto, el
Málaga tampoco se conformaba con el empate y buscó su suerte en los contragolpes hasta el final.
En el minuto 85,
Obinna empalmó un disparo que batió a
Aouate y dejó helado al
Ono Estadi. El gol suponía un auténtico freno a las aspiraciones europeas del
Mallorca. Y todo con ello, ante un
Málaga que jugó con diez jugadores toda la segunda parte.
Pero, el partido terminó de manera accidentada con el polémico tanto del empate de
Aduriz, tras una caída en el área de
Munúa -tropezó con Keita-, y la bronca final entre el propio
Aduriz y el guineano
Alhassane Keita. El delantero español recriminó al africano que no le pasara un balón y éste reaccionó de manera furibunda.
Los jugadores del
Málaga y el banquillo rodearon a
Mejuto González al final del partido para protestar de manera airada por su decisión de dar validez al gol de
Aduriz. El 1-1 definitivo no dejó contento a ninguno de los dos equipos.