2-6, 6-1 y 7-5
Martes 27 de abril de 2010
El suizo Roger Federer, número uno y primer favorito, fue eliminado hoy por el letón Ernests Gulbis (2-6, 6-1 y 7-5), en su debut en el Masters 1000 de Roma 2010, en la segunda ronda del torneo que se disputa sobre tierra.
El tenista letón Ernest Gulbis dio la gran sorpresa de la tercera jornada del torneo de Roma, cuarto Masters 1000 de la temporada, al eliminar en la segunda ronda al suizo Roger Federer por 2-6, 6-1 y 7-5 en más de dos horas de encuentro.
El número uno del mundo volvió a demostrar que, pese a su título del año pasado en Roland Garros, sufre ante muchos rivales en la tierra batida, donde sigue cometiendo demasiados errores. Además, el de Basilea acudía al Foro Itálico sin rodaje sobre esta superficie por su ausencia en Montecarlo, y lo pagó ante un Gulbis, capaz de lo mejor y que venía de hacer cuartos de final en Barcelona.
Sin embargo, en principio nada hacía presagiar otra nueva salida tempranera de Federer de un torneo, como ya sucediese en el Masters 1000 de Indian Wells, cuando fue sorprendido por el chipriota Marcos Baghdatis en su segundo partido, o en Miami poco después, en el tercero ante el checo Tomas Berdych. De hecho, sólo su éxito en Australia da brillo a su gris campaña.
Así, el helvético parecía dispuesto a finiquitar por la vía rápida su duelo con un Gulbis, en su versión más gris en la primera manga y que tras ceder su saque en los primeros compases no tuvo argumentos para inquietar al número uno del mundo.
Pero todo cambió a partir de ahí. El letón empezó a sacar mucho mejor y los problemas le surgieron a un Federer, que cedió sus primeras pelotas de 'break', no desaprovechadas por su rival que forzó el tercer set con un contundente 6-1.
En este parcial definitivo, Gulbis siguió sacando a gran nivel y rompió en el quinto juego situándose cerca de la victoria. El de Riga pudo sentenciar al resto, pero fue con su servicio cuando más cerca lo tuvo. Ahí, tuvo cuatro bolas más de partido y desperdició dos con sus dos únicas dobles faltas. El suizo aprovechó los nervios y rompió para dar una emoción que apenas duró porque el de Basilea cedió nuevamente su saque y el letón ya no perdonó.
De esta forma, y a un mes de defender su título en París, el suizo no hace más que ofrecer serias dudas de si podrá plantar cara a los mejores especialistas, entre ellos un Rafa Nadal, al que se allana su camino hacia la final en la Ciudad Eterna y que debe confirmar si vuelve por sus fueros en la arcilla roja.
TEMAS RELACIONADOS: