Opinión

Extraños movimientos sobre Eta

Jueves 29 de abril de 2010
La decisión del juez Garzón de excarcelar al dirigente batasuno Rafael Díaz Usabiaga con la endeble excusa de que tenía que cuidar a su madre puede tener más trasfondo del aparente.

En efecto, es sorprendente que Garzón, con la que le está cayendo, tenga un capricho judicial tan polémico y tan fácilmente eludible. Y, sin embargo, lo ha tomado, cuando era evidente que tras una somera investigación se iba a demostrar que el tal cuidado no parecía ni urgente ni necesario, puesto que la madre no parece estar extraordinariamente impedida, y, además, tiene dos hijas más para cuidarla. Y que lo mismo que Usabiaga lo han pedido otros mil presos en España con menos suerte que el sindicalista proetarra.

La pregunta es si esta decisión de Garzón forma parte de un teatro mucho más complejo. Porque se produce cuando se están detectando serios movimientos en el interior de Eta (en su zona presuntamente política) y también en el entorno gubernamental, incluyendo sectores socialistas vascos.

Por un lado, Eta no está en tregua, pero tampoco parece demasiado activa. Y eso puede ser fruto de la presión policial, pero también puede ser un movimiento táctico. Y algunas declaraciones de los portavoces oficiosos de Eta sobre la “vía política” se dejan caer insistentemente.

En el otro lado, que se sepa, no se ha cancelado por el Gobierno la vía de intermediación internacional con la Fundación Henri Dunant, la mediadora en el recientemente frustrado “proceso de paz”. Sin contar que otros puentes se mantienen de forma discreta pero perfectamente conocida.

Y, además, en el terreno de las percepciones, no pocos socialistas acarician una buena noticia relacionada con la desaparición de Eta. Los más optimistas, para este año, y los menos para el año que viene. Una noticia, para ellos, decisiva, pues sería la única buena que Zapatero podría esgrimir en las elecciones que cierren esta Legislatura aciaga.

¿Tiene algo que ver la actuación de Garzón respecto a Usabiaga con esto, teniendo en cuenta que el jefe del sindicato proetarra LAB podría estar entre los partidarios de la citada “vía política”?

¿Tiene algo que ver la defensa del Gobierno a Garzón con esta intervención tan poco explicable del juez?

Sean o no afirmativas estas respuestas, lo que sí está claro es que algo se está moviendo, de forma acelerada, en relación con Eta, y que su sentido es buscar la escenificación de un final de la banda. O, al menos, de la mayoría de ésta. Cualquier cosa, en fin, que dé oxígeno a un Gobierno acosado, que preferiría asumir el riesgo de una nueva negociación si, esta vez, pudiera amarrar algún resultado concreto que le sirva ante las amenazantes urnas.

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