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Los peligros de "robar la noche"

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Viernes 30 de abril de 2010
Robar la oscuridad de la noche a murciélagos, búhos, musarañas, ranas u otros animales, como el puma, que se orientan por las estrellas para hacer sus migraciones, modifica sus ciclos vitales o hace que desaparezcan de sus hábitats, dijo a Efe el experto de la Unesco Cipriano Marín.

El secretario general del centro Unesco de Canarias y promotor de la Iniciativa Starlight (Luz de las Estrellas), que promueve la defensa de la calidad de los cielos nocturnos y el derecho a la observación de las estrellas, participó hoy en Fuerteventura en la jornada inaugural de la X Conferencia Atlántica de Medioambiente, donde se abordó la conservación de la biodiversidad de la noche.

Aunque este asunto lo analizará esta tarde en profundidad el vicedirector de la Estación Biológica de Doñana, Juan Negro, Marín explicó a Efe que las nuevas líneas de investigación estudian las influencias de un cielo limpio, no sólo para la astronomía y el disfrute, sino en la diversidad biológica, en determinadas especies, e, incluso, en el comportamiento de conservación de hábitats de forma integrada.

Marín destacó que tanto la red de parques naturales americanos, como los de Doñana y Monfragüe, junto con Fuerteventura y La Palma, son lugares pioneros a la de apostar por la conservación de especies y hábitats no sólo día, algo por lo que también abogó, ya que "dos tercios de la biomasa terrestre se mueve en la noche".

El promotor de la iniciativa Starlight, a la que Fuerteventura prevé sumarse como lo ha hecho La Palma, resaltó que muchas especies también necesitan una calidad de la noche para vivir y entre ellas citó a las pardelas que habitan en Canarias, a infinidad de insectos, todas las variedades de murciélagos, algunos roedores nocturnos, las aves migratorias, cuyo ciclo acaba si se les confunde, ya que se guían por las estrellas, así como el puma que habitaba en una zona de Las Vegas y que ha desaparecido por este motivo, ya que también era astrónomo.

A esta lista de especies cuyo ciclo vital depende de la oscuridad de la noche, Marín sumo a anfibios como las ranas o los lagartos, cuya cadena trófica puede alterarse como consecuencia de la contaminación lumínica.

De igual forma, aludió a la biodiversidad marina, como la existente en Fuerteventura, y afirmó que también está en estudio la influencia del comportamiento de la luz sobre los lugares de reproducción y cría en este hábitat.

Cipriano Marín aseguró que el mar se puede contaminar con petróleo, pero también con luces y agregó, por ejemplo, que está demostrado que éstas producen una disminución manifiesta del plancton, de lo que alertó, dado lo extremadamente rica que es Canarias en diversidad marina.

Por todo ello, Marín abogó por incluir la noche en las políticas de conservación y protección para abordar el problema desde una perspectiva integrada.

Señaló que en ocasiones estas zonas, que normalmente no son áreas habitadas, están iluminadas simplemente por desconocimiento, no por mala fe, y porque "no se conoce la enorme influencia que puede tener robar el cielo a las especies", dijo.

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