Los Lunes de El Imparcial

Richard Adams: La colina de Watership

reseña

Viernes 30 de abril de 2010
Richard Adams: La colina de Watership. Traducción de Pilar Giralt y Encarna Quijada. Seix Barral. Barcelona, 2009. 447 páginas. 20,50 €


Al abrir un ejemplar de La colina de Watership nos adentramos en una clásica y apasionante novela de aventuras; la historia de un viaje épico durante el cual descubrimos toda una sociedad con sus reglas, mitos, costumbres y necesidades perfectamente definidas, pero con una particularidad: los individuos que la forman son conejos. La novela, surgida originalmente de un relato improvisado por el autor, Richard Adams, durante un viaje en coche, narra la huida de un grupo de conejos que, urgidos por las premoniciones escalofriantes de uno de ellos, escapan de su madriguera en busca de un nuevo territorio para establecerse.

Con un ritmo narrativo tremendamente ágil, marcado por una sucesión constante de episodios de acción, el autor nos arrastra a pasar página tras página casi con urgencia, con una sensación similar a la de un lector adolescente ávido de saber cómo concluye cada aventura. Pero La colina de Watership es más que una simple lectura entretenida, es una obra excelentemente escrita que, en un primer nivel de lectura, nos atrapa y divierte y, en una segunda reflexión, nos lleva a pensar en las relaciones de poder que se establecen en las diversas sociedades, el afán de superación del individuo y la conservación del entorno.

El ritmo trepidante de la historia sólo se interrumpe con una serie de relatos cortos que jalonan la novela y narran distintos episodios de la cosmogonía creada por Adams para dar sentido al mundo en el que viven sus conejos. Cada uno de estos cuentos constituye en sí mismo una deliciosa obra literaria. Al margen de esas digresiones, la estructura de la novela es clásica y sin muchas complicaciones formales, basada en un relato lineal con un narrador omnisciente que se alterna con diálogos muy ágiles. Un aspecto llamativo son los términos de “jerga conejil” –trasladados con acierto al castellano por las traductoras de esta nueva edición– que aparecen frecuentemente y contribuyen a completar y hacer aún más creíble esa sociedad imaginaria que el autor recrea hasta en sus más mínimos detalles.

La colina de Watership fue publicada por primera vez en 1972, y desde entonces hasta hoy se ha convertido en todo un clásico de la narrativa de aventuras.

Por Eva Hernández Díaz

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