El Real Madrid pretende mantener su firmeza de las últimas jornadas ante un Osasuna que llega al Santiago Bernabéu con bajas y rotaciones, en una jornada señalada por el madridismo por la complicada visita a Villarreal del Barcelona, con la esperanza de arrebatarle el liderato.
Las predicciones del vestuario madridista fallaron. En el calendario estaba señalada la visita del Barcelona a El Madrigal. La goleada del gran rival por la Liga trasladaba la presión al
Santiago Bernabéu.
Un encuentro que se perfilaba sencillo ante
Osasuna, con las especulaciones sobre las rotaciones de
José Antonio Camacho, se envenenó por errores defensivos y un juego ofensivo anárquico, sostenido por la calidad individual de
Cristiano Ronaldo.
La ansiedad condujo al
Real Madrid a falta de solidez defensiva. Quería sentenciar el encuentro antes de saltar al campo, pero tras comenzar a probar la inspiración de
Ricardo, se encontró con un grave error que puso todo en contra.
Raúl Albiol, firme toda la temporada, cometió su primer fallo de bulto a los siete minutos.
Dudó entre despejar con la cabeza o el pie un balón sencillo. Acabó dejándolo muerto a los pies de
Aranda. Su mano a mano con
Iker Casillas lo resolvió con paciencia y calidad para marcar a puerta vacía. Un ex madridista complicaba la lucha por el título al equipo blanco.
No era el único que le tenía ganas a su equipo del corazón.
Camacho se desvivió desde el banquillo.
Juanfran lo intentó todo sobre el césped. Tanta ansia por lucirse en un estadio donde siempre se vio triunfando, le condujo a abusar de acciones individuales. Buscó sin éxito las cosquillas a
Marcelo. Descolocó a su equipo cuando por sus perdidas provocó peligrosos contraataques madridistas.
Camacho lo quería matar. Fue su primer cambio.
Lo que fue
Juanfran en el Real Madrid, representante de la cantera en el primer equipo en un año con oportunidades para los denominados 'Pavones', lo es ahora
Granero.
El 'Pirata' regresaba al once tras un castigo a su mal momento. Su estilo no entiende de gestos a la galería. Apuesta por la calidad. No brilló a la altura de
Guti, pero mejoró su versión. Sorprendió por el área rival, pero sus dos disparos fueron rechazados por defensas cuando llevaban camino de gol.
El
Real Madrid jugó a impulsos. Con un sistema perfecto para Kaká cuando aparcó su pubalgia y regresó al once. Los delanteros,
Cristiano e Higuaín, cayeron a las bandas. Descolocaban a la defensa rival. La vía libre la aprovechó el brasileño. Le faltó físico, acierto en el pase y en el remate. Rozó el gol en dos acciones. En un cabezazo provocó la parada de la tarde, con una mano abajo de
Ricardo.
Cuando se espesaba el
Real Madrid. Cuando
Camuñas, futbolista de gran calidad técnica, sentaba a dos rivales pero disparaba alto, apareció
Cristiano. Un testarazo con potencia rozando el palo, precedió a una acción individual que acabó en la red. Era el minuto 25 y en el momento en el que el fútbol se reduce a un solo jugador, curiosamente encontró el premio. Recibió en una banda. Arrancó contra el mundo, rodeado de cuatro rivales y, sin salida, soltó un disparo imparable.
Aguantó
Osasuna minutos de arreón.
Aranda suplió a la perfección a
Walter Pandiani. Generó indecisión entre
Sergio Ramos y Albiol. Aguantó el esférico como referencia y remató cuando vieron sus movimientos.
Iker salvó su testarazo en el minuto 37, pero nada pudo hacer cuando, en vez de rematar, asistió picado a
Vadocz, que, tras coger la espalda a
Xabi Alonso, soltó un derechazo a la escuadra.
Restaban tres minutos para el descanso y el
Real Madrid se despedía de la Liga. Necesitaba un gol con urgencia. Y lo consiguió. Un tanto que resume el desorden ofensivo. El lateral zurdo,
Marcelo. El más bajito. Apareció por la zona del 9 para rematar en plancha con la cabeza a la red.
Nació la segunda parte con un ambiente frío en el Bernabéu. El planteamiento de Osasuna se desvanecía en unos minutos de ocasiones blancas que sacó
Ricardo. Brillante ante
Higuaín y en un remate potente de
Cristiano que rechazó para lucirse, rápido, ante
Kaká.
Las opciones de título se escapaban y el
Real Madrid necesitaba un revulsivo.
Manuel Pellegrini acudió a
Guti, suplente por problemas musculares. Las dos primeras veces que entró en contacto con el balón pasó mal. No era su día. Había ansiedad por la victoria. Tenía que correr riesgos el equipo y no era el mejor día por los nervios defensivos.
Osasuna lo sabía, esperó su momento. Consciente de que con huecos en el rival, alguna ocasión tendría. Falló lo imperdonable.
Aranda se volvió a encontrar con
Casillas, al rematar a placer un córner (min.60). Poco después llegó un error que será recordado. Un dos contra uno ante el meta madridista. Sin defensas.
Vadocz regaló el gol a
Masoud, que para no entrar en fuera de juego dio un paso atrás y al lanzarse al remate chutó fuera.
Los milagros existen en el
Bernabéu y su afición lo sabe. Despertó en los últimos diez minutos, para dar aliento a sus jugadores cuando las fuerzas de Osasuna mermaban.
Cristiano aparecía por todo el campo. Chutaba sin éxito sin parar.
Ricardo se convertía en su mayor pesadilla. También en la de
Marcelo.
Se escapaba el tiempo. Se moría la Liga, rumbo a Barcelona, cuando Pellegrini sorprendió a todos. Apostó por la cantera, a la que no ha atendido en toda la temporada, para recurrir al joven Juanfran a cinco minutos del final.
Lo intentó con centros desde la derecha, pero el milagro se hizo realidad desde el otro costado, donde en el último suspiro
Higuaín sacó un pase envenenado que remató de cabeza a gol
Cristiano. La Liga sigue viva tras
89 minutos de sufrimiento en el
Bernabéu.