Andrea Donofrio | Domingo 02 de mayo de 2010
Mientras Berlusconi y Fini siguen en su “matrimonio de convivencia”, desestabilizando a Italia e impidiendo la realización de las reformas necesarias, el país está sacudido por nuevas noticias preocupantes: empezando por los nuevos escándalos de corrupción que involucran Ministros que se gritan al complot (no a defender su inocencia) pasando por la tasa de paro de menor de 30 años más alta de Europa (ya, peor que Grecia o España), llegando a las nuevas imágenes y escenas ofrecidas por N’drangheta y Camorra.
En el sur de Italia, donde, como ya señalado, el Estado parece haber abdicado, la penetración del crimen organizado es notable y conocida. Sin embargo, lo que ocurrió hace pocos días en Regio Calabria, fue más que emblemático. La policía detuvo a Giovanni Tegano, después de 17 años en búsqueda y captura. Cuando el capo estaba abandonando las instalaciones policiales para ser traslado a la cárcel, vio que decenas de personas, muchos niños, lo esperaban afuera de la comisaría para…aplaudirle y homenajearle. Ya, una improvisada manifestación de apoyo: Tegano, condenado en ausencia a cadena perpetua por asociación para delinquir, tráfico de armas y varios, varios asesinatos, era definido como “hombre de paz”, aclamado por la multitud que profirió muchos gritos a su favor: por su parte, el boss saludó con la mano esposada y exhibió una sonrisa complaciente. Pese a que se trata del gesto de una minoría, se trata de algo muy grave. En primer lugar, demuestra que a esta gente poco le importa mostrar públicamente su apoyo a la organización criminal. En segundo lugar, confirma el arraigo que la n’ndrangheta tiene en el territorio, tanto que la gente se lanza tranquilamente a la calle para demostrar su apoyo al jefe. Tercero, la actitud desafiante de la gente hacia las fuerzas del orden.
Anteriormente, nuestra atención había sido capturada por los nuevos videos de la Camorra, grabados en Nápoles en enero de 2009 y marzo de 2010, que generan escalofríos y perplejidad. Escalofríos y turbación por la brutalidad de su acción; perplejidad e impresiones por la tranquilidad con la que actúan.
En el primero video, rodado por las cámaras de seguridad de un banco, un menor de edad mata a tiros, sin temblar y sin prisa, a un guarda jurado de 27 años para…robarle su pistola. Ya, la vida de un hombre vale menos que un arma. En el segundo, seis tipos (aquí también uno menor de edad) entran en un local de máquinas recreativas con el rostro cubierto por pasamontañas y cascos de motos (por eso en Nápoles nos enseñan desde pequeños que, si entra en un comercio, oficina o tienda, un hombre con el casco puesto, hay que tirarse al suelo lo más rápido posible…), armados por pistolas, fusiles y un “kalashnikov”. Dentro del “Hollywood Casinó” de Giugliano, obviando la presencia de niños, entre gritos de terror y pánico generalizado, se encargan de destrozar todo, disparar contra las tragaperras y cualquier obstáculo que encuentran en su camino. Y luego, en el bowling de Pozzuoli, “Big one” deciden incendiar la pista de bolos mientras, en principio, las familias siguen buscando su strike. Parece una escena de Scarface, mientras se trata sólo de “un ajuste de cuentas por motivos pasionales”. Ya, se trataba de darle una lección al propietario de los dos salones, culpable de haber dado cobijo a la mujer abandonada de un mafioso –sobrina suya.
Las imágenes son chocantes, aterrorizan: por eso, nadie debe callarse (como invitó el Presidente Berlusconi), al contrario. El sur de Italia necesita que se cuente la verdad, su drama cotidiano, la impotencia de su gente y el estilo de vida que imponen las organizaciones criminales. Imponen que te acostumbres a vivir con criminales, a aceptar sus reglas, a sus prohibiciones y a convivir con sus órdenes. El Gobierno, preocupado por cómo castigar a los “opositores” internos y proceder a nuevas purgas institucionales, sigue abogando por un silencio, la “omertá”, que beneficia las organizaciones crimínales, sin declarar abiertamente su guerra a la criminalidad organizada. Da pena, sobre todo si tenemos en cuenta que la acción policial y sus logros en esta lucha son notables. Las detenciones, el secuestro de bienes pertenecientes a jefes, la captura de boss peligrosos se suceden y ofrecen la imagen de que las fuerzas del orden quieren enfrentarse a la Mafia. Por eso, hace falta contar lo que pasa en estos territorios, apostando por la difusión de valores como la responsabilidad y la integridad, favoreciendo a que la gente conciba las denuncias, el rechazo y la rebelión como armas fundamentales para poder cambiar las cosas.
TEMAS RELACIONADOS: