Lunes 03 de mayo de 2010
El complejo juego de alianzas que vive Oriente Medio volverá a ser testigo de un nuevo episodio a principios del mes de mayo, cuando los presidentes de Estados Unidos y de la Autoridad Palestina, Barack Obama y Mahmud Abbas, se reúnan en Washington con motivo de la reanudación de las conversaciones de acercamiento” entre israelíes y palestinos. Dichas conversaciones deberían de tener lugar en las próximas fechas, y siempre antes del encuentro entre los líderes palestino y norteamericano, de ahí el interés de Obama en hacer pública la cita antes de que se produzcan las conversaciones en cuestión.
No es baladí el hecho de que se comunique con tanta antelación una reunión de este tipo en Washington. Con ello, Obama pretende reforzar la de por sí debilitada posición de Mahmud Abbas no sólo ante los suyos, sino también ante los israelíes. De paso, la administración estadounidense se asegura de mandar un mensaje claro y contundente a sus aliados israelíes: el apoyo no es al gobierno de Netanyahu y su desacertada política de asentamientos, sino a Israel como nación, sin menoscabo de que además Washington deba tener una relación fluida con la Autoridad Nacional Palestina -que no Hamas-. Hace pocas fechas, Obama daba un toque de atención a ambas partes amagando con tirar la toalla en caso de palestinos o israelíes no pusieran un poco más de su parte a la hora de sentarse nuevamente a la mesa de diálogo. Hay que tener en cuenta que lo que sucede en Oriente Medio tiene una repercusión enorme, y que el foco del conflicto se avive cada día no es bueno para nadie. Obama ya ha movido ficha. Ahora es el turno de Abbas. Y de Netanyahu.