Joaquín Vila | Domingo 09 de marzo de 2008
A estas horas, cuando la victoria del PSOE ya es incuestionable, muchos españoles comentan entre veras y bromas que se van a exiliar a Australia, que no soportan otros cuatro años a Zapatero al frente del Gobierno, que los socialistas no van a dejar piedra sobre piedra, que esta vez sí que a España no la va a reconocer ni la madre que la parió. Y quizás no les falte razón. Porque el resultado de las urnas significa que Zapatero sacará pecho y se reafirmará en sus errores. Pensará que a los españoles les parece bien que negocie con ETA, que resquebraje la unidad de España con Estatutos secesionistas, que se invente leyes de educación totalitarias y manipuladas, que apruebe decretos tontorrones, que estrangule al partido que representa a 10 millones de españoles con su cordón sanitario, que lance opas sin ton ni son para contentar a sus amiguetes, que asalte las arcas del Estado para dádivas y milongas, que estreche lazos diplomáticos con los dirigentes mundiales más sátrapas y desquiciados, que utilice el BOE para atacar a sus enemigos y para beneficiar a sus amigos...
No sabe Zapatero, o no quiere saber, que ha ganado, porque la política propagandística-periodística de sus terminales le ha convertido, para perplejidad de más de uno, en un auténtico líder y, sobre todo, ha logrado situar al PP como un partido marginado y apestado en buena parte de España, porque la izquierda en bloque le ha apoyado ante la posibilidad de que ganara la derecha y, sobre todo, porque Llamazares ha hundido a IU en un pozo sin fondo en el que el PSOE ha pescado votos a mansalva.
Pero a esos millones de españoles alarmados por el rumbo que puede tomar su país en manos de un político como Zapatero hay que insuflarles un poco de ánimo. Una sociedad civil fuerte e inteligente puede contrarrestar, en parte, es verdad, el efecto pernicioso de un Gobierno como el que se nos viene encima. Porque unas empresas dinámicas y competitivas son capaces de frenar, en parte, es verdad, las operaciones que, a buen seguro, se van a ejecutar desde la vicepresidencia económica y desde la oficinita económica de Zapatero en la Moncloa. Porque unos buenos catedráticos, unos buenos profesores, eludiendo con maestría el corsé legislativo, tienen capacidad para enseñar a los estudiantes el valor del conocimiento y del esfuerzo. Porque unos medios de comunicación, independientes y rigurosos, tienen el deber de cumplir su misión de denunciar todos los abusos que se comentan desde la Moncloa. Porque una oposición fuerte y valiente debe marcar de cerca, vigilar con lupa los desmanes del Ejecutivo. Porque las Comunidades en manos de políticos sensatos que, ahora sí, gracias a las transferencias, pueden gobernar con independencia y sentido común.
España, en fin, puede aguantar otros cuatro años de Gobierno socialista si esa sociedad civil hace frente a las tropelías que, seguro, van a salir en avalancha desde la Moncloa. Será difícil eludir ciertos decretos, ciertas leyes, ciertas maniobras, ciertas locuras, ciertas trampas, ciertas cesiones a los radicales, incluso a los terroristas, ciertas bobadas... Pero hay que ser optimistas y confiar en la fuerza, en el coraje, en la seriedad de esa sociedad civil. Y si la cosa se pone fea de verdad, hay que recordar que el mundo no se acaba. Nos queda Australia.
TEMAS RELACIONADOS: