Opinión

El “Prestige” de Obama

Martes 04 de mayo de 2010
La marea negra que asola ya el Golfo de México amenaza con convertirse en una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia. Sirva como ejemplo el escalofriante dato de que la plataforma causante del desastre vierte cada día sin control alguno más de 800.000 litros de petróleo, cantidad equivalente a 5.000 barriles. Con independencia de los daños medioambientales, la subsistencia del gran parte del litoral costero del sudeste norteamericano pende de un hilo, toda vez que la pesca en la zona puede quedar totalmente impracticable, quién sabe si durante años. Así las cosas, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no se ha cansado de reiterar que su Gobierno hará todo lo posible para revertir esta situación.

Como era de esperar, su actuación ya ha recibido las primeras críticas. Hay quien le acusa de no haber actuado de acuerdo con la verdadera magnitud del problema que, según va pasando el tiempo adquiere cada vez tintes más dramáticos. Tal vez sea cierto, pero de lo que no hay duda es de la enorme dificultad que entraña luchar contra una marea negra de proporciones tan colosales como la que avanza hacia la costa del sur de Estados Unidos. A día de hoy, ni siquiera la propia compañía responsable de la plataforma, BP, es capaz de dar con una solución realmente efectiva. La complejidad técnica del sellado del pozo es algo a lo que los ingenieros no han tenido ocasión de enfrentarse hasta ahora. De ahí que tampoco se le deba exigir a Obama más de lo que las circunstancias permiten. Ya tiene su “Prestige”, como en su día tuvo Aznar. Y no va a ser nada fácil lidiar con un problema semejante. El cual, dicho sea de paso, ojalá sea afrontado con menos demagogia que en el caso español.

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