Opinión

Fundidores de empresas

Mayte Ortega Gallego | Miércoles 05 de mayo de 2010
No he equivocado la vocal en fundidores, uso intencionadamente la letra “i” cuando ojalá pudiera usar la letra “a”. El fundidor es un oficio venido a más en los tiempos recientes. No se trata del fundidor de atrezzo, de esos que colocan en los centros de interpretación. Siento denostar de nuevo los “centros de interpretación” pero suelen ser tan artificiosos e irreales que no creo que aporten ningún conocimiento válido. Cualquiera que los haya visitado habrá observado cómo colocados en hilera, unos señores y unas señoras regionalmente ataviados trabajan digamos el esparto y cada media hora fuman a las afueras de las instalaciones también de atrezzo. No voy a dar un nombre propio del último que visité con las hordas teutónicas que suponen/suponemos los turistas hoy día. Llegamos en bermudas, los fotografías, te lees un panel explicativo y compras en la última cabaña, a la sazón la tienda, articulitos realizados allí a un precio desorbitado: a los costes materiales hay que añadir el coste de la subvención aportada para que ese belén viviente siga abierto todo el año.


Me refería al “fundidor” en la acepción número 10 del Diccionario de la Real Academia, ésa que dice textualmente: fundir: tr. ant. hundir ( destruir, arruinar). Me refería al autónomo que asfixiado acude a la Tesorería de la Seguridad Social a darse de baja. El que acude a darse de alta, además de la foto con el director de la sucursal, y un banda de trompeteros en la puerta, es valiente, muy valiente. Me refería por ejemplo, y es el primer nombre que me viene a la cabeza al Sr. Díaz Ferrán. Primero fue Air Comet, ahora Seguros Mercurio y Viajes Marsans en vagón de cola. Dicen que él quiere irse y el Gobierno no lo deja marcharse para aprovechar su situación debilitada. Consiguen prórrogas del Ministerio de Economía para replantear la situación, consiguen que sus propios auditores no quieran firmar las cuentas (que salpica) y dado que ya estamos perdidos declaramos que todo era un desastre y cuanto antes acabemos con esto, mejor. Ah, los trabajadores, hablemos de señoritas en traje burdeos que te reservaban viajes y a las que pedías opinión sobre la cercanía del hotel a la playa. Ni idea. De la situación de los trabajadores de estas empresas: parece que al Gobierno no le viene nada. A lo mejor si echase un vistazo a alguna de las estadísticas de la página Web del OCDE donde somos los que repuntamos por todos sitios, se hacían cargo. España tenía en julio 2009 la misma tasa de desempleo que la suma de Corea, Japón, México y Australia. Como sigamos así la Comunidad de Madrid va a tener que prestarle el eslogan para el desempleo en España: la suma de todos.

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