El Mallorca y el Real Madrid se juegan, en un encuentro decisivo en Son Moix, gran parte de sus aspiraciones para disputar la Liga de Campeones la próxima temporada, en el caso del conjunto balear, y mantener el pulso por el título de Liga con el FC Barcelona, por parte de los madridistas.
El
Mallorca, que tras la derrota, la tercera de toda la temporada en su campo, pierde a favor del Sevilla la cuarta plaza que da derecho a disputar la Liga de Campeones, sólo plantó cara en la primera parte. Incluso, se adelantó en el marcador al cuarto de hora con un gol de
Aduriz, pero en la reanudación fue barrido por ciclón
Ronaldo.
El
Madrid quiso imponer sus galones desde el principio. Muy metido en el partido, el equipo del chileno
Manuel Pellegrini movió el balón con la pausa y el criterio necesarios como para sembrar serias dudas en un Mallorca que se quedó a medio camino entre presionar bien arriba, o hacerlo más atrás.
Una vez arrinconados los nervios, el
Mallorca demostró por qué está peleando por la Champions, primero, con un gol anulado al uruguayo
Gonzalo "Chori" Castro (min. 5) por un fuera de juego muy ajustado, y poco después, con el gol de
Aritz Aduriz (min. 15) que provocó una explosión de júbilo en las gradas.
El partido y las ocasiones eran del conjunto balear, frente a un
Madrid muy blando en defensa. La baja por sanción del brasileño Marcelo obligó a Pellegrini a alinear en el centro de la defensa al argentino
Ezequiel Garay, mientras que
Sergio Ramos pasó al lateral derecho y
Álvaro Arbeloa al izquierdo.
Sólo la velocidad endiablada de
Cristiano Ronaldo sembraba el pánico en la defensa bermellona. Dueño de un regate seco, casi insultante para sus marcadores, y con 'bicicletas' incluidas, que prodiga más de la cuenta, el portugués apareció en el momento justo (min. 25) para empatar el partido.
El
Mallorca no había estado acostumbrado esta temporada a que le discutan la supremacía del partido en su campo. El
Sevilla y el
Barcelona, que ha sido los únicos que han ganado, sufrieron lo suyo antes de llevarse los tres puntos.
El
Madrid, en cambio, lo intentó, al menos, hasta que su rival, apoyado de manera incesante por unas gradas bulliciosas, dio señales de vida a través de sus jugadores más determinantes, como el "
Chori" Castro, un estilete en la banda izquierda, y Borja Valero, el 'cerebro' de un equipo empeñado en hacer historia.
Los jugadores de
Gregorio Manzano se crecían al mismo ritmo que bajaba la autoestima de sus rivales, superados, a ratos, por el ejercicio de fe de un
Mallorca al que el destino ha puesto en una tesitura en la que no confiaban ni los hinchas más acérrimos al principio de la temporada.
En dos ocasiones (mins. 31 y 33)
Iker Casillas evitó el segundo gol mallorquinista tras sendos remates a la media vuelta de
Borja Valero y Castro. Su colega en la otra portería, el israelí
Dudú Aouate, había hecho lo propio en un 'mano a mano' con el argentino
Gonzalo Higuaín (min. 24)
Cristiano Ronaldo, muy motivado, se encargó de volver a situar a su equipo en la estela del Barcelona al romper el empate 1-1 que reflejaba el marcador (min. 56). De nuevo, como en el primer gol, tras recibir un pase milimétrico de
Sergio Ramos.
El
Madrid había salido con mucha determinación en la segunda parte, circunstancia que hizo recular al
Mallorca, que lo pasó muy mal durante muchos minutos.
El equipo de
Pellegrini, con
Guti en el sitio de
Kaká, se hizo amo y señor del partido. Mandaban lo madridistas con autoridad ante un rival escaso de fuerzas y de argumentos.
La defensa del
Mallorca respiró hondo cuando
Cristiano Ronaldo dejó su sitio al francés
Karim Bemzemá (min. 81). El portugués fue ovacionado en
Son Moix por un público que supo reconocer la enorme categoría del futbolista luso.
El
Madrid se recreó en los últimos instantes -
Higuaín marcó el cuarto- y el Mallorca asumió la derrota como algo inevitable, dolorosa, porque aunque la Europa League la tiene en el bolsillo, aspira a más, como lo demostró en cada pelota que le discutió al todopoderoso
Madrid, sobre todo, en la primera parte.