Opinión

Zapatero-Rajoy, una foto y poco más

Jueves 06 de mayo de 2010
Una reunión entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición con la crisis económica como telón de fondo debería ser antesala de futuros acuerdos en beneficio del país. Debería, pero no ha sido así. De hecho, el pobre balance de la misma era algo ya descontado por la opinión pública española, harta ya del desencuentro entre las dos principales formaciones políticas mientras los mercados miran de reojo a Grecia. Para ser justos, hay que decir que quien más culpa tiene de la falta de acuerdo es José Luis Rodríguez Zapatero, pues suya es la partitura que interpreta la oficina económica de Moncloa; los resultados, a la vista están.

No es Mariano Rajoy el único en pedirle al presidente del Gobierno medidas concretas contra la crisis. Ya lo han hecho, entre otros, Miguel Angel Fernández Ordóñez, Joaquín Almunia o Jean Claude Trichet. Reforma del mercado laboral, contención del gasto público y lucha efectiva contra la destrucción de empleo son aspectos fundamentales que el señor Zapatero se niega en redondo siquiera a tratar. Parapetado tras la dócil complicidad de unos sindicatos a modo de guardia de Corps, el Gobierno de España ha emprendido desde hace tiempo una huida hacia adelante -o mejor dicho, hacia el abismo de la inacción- sin que a ningún socialista parezca importarle demasiado. Para este viaje sí quiere el señor Zapatero al PP, de ahí que convocase a Rajoy a una entrevista con foto envenenada; la de la corresponsabilidad en tiempos de crisis.

Y es que, de un tiempo a esta parte, da la impresión de que los grandes males que aquejan a la economía española son culpa no del Gobierno, sino de la oposición. Y de la oposición se pueden hacer muchas críticas con fundamento. Pero lo único que no se le puede pedir al PP es que gobierne. Es el ejecutivo quien debe hacerlo y, para ello, no necesita al PP: tiene una posición confortable en las Cámaras para hacerlo y, si no lo hace es porque no quiere. Semejante despropósito ha calado ya en un cierto sector de la opinión pública, permeable a muletillas demagógicas del estilo “hay que arrimar el hombro, y el PP no lo hace”. ¿Qué demonios es eso de arrimar el hombro? ¿Comulgar con las mismas ruedas de molino que nos han llevado a la actual situación? ¿Aceptar los “trágala” que muñen De la Vega y Salgado? Para bien o para mal, lo que sucede en España hay que atribuírselo a quien la gobierna, que es el PSOE. Pero no a los demás.

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