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"Una sentencia negativa significaría el final del proceso autonómico"

El Imparcial entrevista a Artur Mas, líder de Convergència i Unió

Jueves 06 de mayo de 2010
Artur Mas, líder de CiU, recibe a EL IMPARCIAL en el Hotel Catalonia Las Cortes, en Madrid. Manuel Engo


¿Se puede entender Cataluña desde Madrid?

Poder siempre se puede, depende de la voluntad que haya.

En cuestiones como el Estatut, ¿las trabas serían menores si se tratara de cualquier otra Comunidad Autónoma?

Por supuesto. De hecho, hay muchas cosas similares en el Estatuto andaluz que no se han recurrido, con lo cual hay un doble prisma: cuando las cosas vienen de Cataluña se juzgan de una manera muy severa; cuando vienen de otras partes, se juzgan de una manera muy comprensiva.

¿La imagen de Cataluña se ha visto dañada en los últimos años?

Se ha visto dañada también porque desde Cataluña no se han hecho las cosas lo mejor posible. En esa imagen deteriorada de Cataluña en el resto de España, especialmente en Madrid, hay una parte de culpa de los catalanes, que no hemos hecho las cosas suficientemente bien pudiéndolas hacer mejor, y hay una parte de responsabilidad de las clases dirigentes e influyentes del Estado, que continuamente distorsionan la imagen catalana y juegan con eso porque, en el fondo, ir contra Cataluña en España vende. Algunos aprovechan eso en beneficio propio.

Cuando habla de Europa, se refiere a una realidad alejada del ciudadano por su excesiva burocracia. Con el Estatut como ejemplo, ¿puede aplicarse la lejanía entre Europa y España a la que hay Cataluña y el resto de España?

Sí, pero burocracia la tenemos en todas partes. En estos momentos, no hay una peor burocracia en España que en Cataluña. Con los tripartitos, Cataluña se ha vuelto muy burocrática y eso es un paso atrás y un hándicap.

¿Imaginaba hace cuatro años que el Estatut le daría tantos dolores de cabeza?

Sabía que era una operación de alto riesgo, pero cuando conseguimos pactarla en las Cortes y conseguimos también que el pueblo catalán le diera su aprobación en el referéndum de junio de 2006, entendí que aquella operación de alto riesgo se había encauzado razonablemente bien. Después, lo que tenían que ser aguas tranquilas se ha convertido en aguas embravecidas.

Defiende que “el Constitucional es un árbitro político que juzga parlamentos”.

Lo mantengo.

Propone una renovación en el seno del tribunal, pero esa renovación seguiría siendo política. ¿Confiaría en los nuevos integrantes?

La renovación es necesaria porque las leyes lo mandan y los que no renuevan están incumpliendo las propias leyes que dicen después defender, pero lo fundamental no es la renovación, lo que perseguimos es que el Tribunal Constitucional no pueda dictar sentencias sobre estatutos que han sido refrendados por el pueblo.

¿Cuáles son sus informaciones acerca de la sentencia?

No conozco nada ni pretendo conocer. Lo único que pretendo es intentar que los miembros del Tribunal Constitucional se conciencien de que es mejor que no hagan una sentencia a que la hagan, que se declaren incompetentes.

¿Cuáles son sus sensaciones?

Mi sensación es que va a terminar mal. Cuando observas en el horizonte que vienen nubarrones negros, lo que intentas es protegerte y no quedarte a la intemperie para que te coja el temporal. Intentamos protegernos de ese temporal que se avecina.

¿Una sentencia negativa significaría el final del proceso?

Sería el final del proceso autonómico tal y como lo hemos concebido en los últimos 30 años, al menos desde una óptica catalana, por una razón que es muy fácil de entender: si los que interpretan la Constitución nos dicen que, en su interpretación de la Constitución, las aspiraciones catalanas votadas por su pueblo no caben, en el fondo nos están diciendo que ése ya no es el camino, que ese camino seguido durante 30 años no será el del futuro, y nos lo van a decir ellos.

¿En qué se traduce todo esto?

Tendremos que cambiar de estrategia. A lo que no vamos a renunciar como catalanes es al autogobierno, es una aspiración mayoritaria en el pueblo catalán, con diferentes intensidades. Si no es posible por la vía tradicional, habrá que intentarlo por otras vías.

¿Cuáles?

Eso es lo que tendremos que decidir con las mayorías más amplias posibles sociales y políticas en los próximos tiempos. Si esto no acaba bien, Cataluña tiene que empezar a hacer una transición desde la autonomía clásica y tradicional hacia el modelo de derecho a decidir de los catalanes, aplicado ese derecho sobre aquellos temas que generen consenso en la sociedad catalana.

CiU y PSC van de la mano en este camino. ¿Qué más les une?

CiU y PSC están unidos en este camino en Cataluña, veremos si esa unidad se puede transferir a Madrid, que es lo importante. Para que eso ocurra, necesitamos que los socialistas catalanes consideren que Cataluña es más importante que el PSOE, y en los últimos 30 años, los socialistas catalanes han demostrado que, para ellos, el PSOE es más importante que Cataluña. Veremos qué hacen ahora.

¿Cómo ve el matrimonio PSOE-PSC?

Como un matrimonio que tiene una mala salud de hierro, como hermanos de sangre que se pelean de vez en cuando pero que se necesitan.

¿Cree que al PSC le conviene que Rodríguez Zapatero vaya a Cataluña en campaña?

Creo que sí. Zapatero va a ir como siempre porque, en definitiva, hay mucho voto a los socialistas catalanes que es un voto que se identifica con el PSOE, y al PSOE lo representa Zapatero. Por tanto, seguro que va a ir. No llegará la sangre al río entre ellos.

Artur Mas, líder de CiU, recibe a EL IMPARCIAL en el Hotel Catalonia Las Cortes, en Madrid. Manuel Engo


Todos los acontecimientos que se están acelerando en los últimos días, ¿tienen algo que ver con la proximidad de unas elecciones?

Por nuestra parte, se habrían producido igual. En el caso del señor Montilla, él pone mucho el acento en ir contra el PP porque los socialistas catalanes viven en la medida en que pueden ir contra el PP; cuando no pueden, languidecen.

El PP no apoya la integridad del texto del Estatut, ¿es un escollo para futuros pactos?

Esto limita y mucho.

¿En qué porcentaje?

En un porcentaje alto. Para nosotros, el autogobierno catalán es una parte de nuestra razón de ser. Si se ataca a esa razón de ser, es muy difícil entenderse en todo y por todo. Eso no quiere decir que no podamos llegar a algún acuerdo con el PP en alguna materia muy concreta, pero de ahí a formalizar una entente estable y permanente hay mucho trecho.

Alicia Sánchez-Camacho dice que nunca pactaría con CiU si no asegurara el fin de las multas lingüísticas o la libertad para que los padres puedan elegir en qué lengua son educados sus hijos en los colegios.

Eso del “nunca” lo pongo en entredicho. Recuerdo perfectamente que el PP, en el año 96, pasó del “Pujol, enano, habla castellano”, a hablar catalán en la intimidad en muy pocos días.

¿Cuál es su opinión sobre las multas lingüísticas?

Están recogidas en una ley del año 98, aprobada por amplísima mayoría en el Parlamento catalán, y en esa ley se abre la posibilidad a poner multas a aquellos que incumplan la ley. Otra cosa es que haya que poner el acento en las multas o no, y yo creo que no hay que hacerlo.

¿Y sobre la lengua vehicular de la enseñanza catalana?

La postura de CiU es muy clara: en Cataluña vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para que no haya una doble red escolar, no hay que separar a los niños en función del castellano o el catalán. Hay que enseñarles las dos lenguas y, puesto que el catalán es la lengua más débil de las dos en Cataluña, pese a que se pueda pensar lo contrario, hay que garantizar que todo el mundo en la enseñanza básica aprenda a fondo el catalán porque, si no lo hiciéramos así, muchos niños ya no lo aprenderían, y garantizar también que al final de la enseñanza obligatoria también se domine el castellano. Este es el modelo y, pese a quien pese, no lo vamos a torcer ni a disminuir.

Sus relaciones con ERC han mejorado.

Es cierto.

¿Se perfila como posible socio?

No. Que la relación sea más abierta y más cordial incluso no prejuzga nada, simplemente aprovechamos estos años para recomponer algunos puentes.

¿Intenta blindarse ante la no consecución de una mayoría absoluta para evitar lo ocurrido en los dos últimos comicios?

Pretendo tender puentes de diálogo abierto con todos los partidos. Lo hago con Esquerra, muchas veces me he visto discretamente con el señor Montilla, sin hacer publicidad de esos encuentros, y en algunas ocasiones me he visto también con dirigentes del Partido Popular. Pretendemos tener puertas abiertas en todas las direcciones, pero no para llegar a pactos estables ni permanentes, sino para poder avanzar en temas puntuales con cualquiera de estas formaciones.

¿Cuál es su postura en relación con las consultas soberanistas?

Soy defensor de que se hagan porque no me da miedo que la gente pueda ser consultada y mucho menos sobre el futuro de Cataluña. Una de las grandezas de la democracia es que la gente pueda expresar su opinión y todo lo que sea consultar a la gente es positivo. Otra cosa es si estas consultas tienen trascendencia jurídica o no, es evidente que no la tienen, es un acto testimonial y más nacido del sentimiento, pero eso no es malo. Nadie está obligado a participar y nadie está obligado a decir que sí, o que no, no hay una consigna para que la gente se exprese en un sentido determinado.

¿Cuál es, en su opinión, el mejor escenario posible en las relaciones entre Cataluña y el resto de España?

Hemos batallado durante mucho tiempo para que España fuera un Estado plurinacional, pluricultural y plurilingüístico, y la verdad es que en ese intento no hemos tenido un gran éxito porque España pretende ser uninacional, casi unicultural y casi unilingüístico, y eso choca con nuestro modelo de lo que debería ser un Estado. ¿Merece la pena seguir intentando transformar España cuando España no quiere ser transformada en lo que nosotros queremos? Seguramente, la respuesta es que no merece la pena, por tanto, hay que establecer un tipo de relación distinta, que veremos cuál va a ser en el futuro. Dependerá mucho de las mayorías sociales que se vayan configurando en Cataluña. Es oportuno constatar que ese intento del catalanismo de intentar transformar España en un intento que, en parte, no ha tenido éxito.

Jordi Pujol fue un presidente que trascendió de lo catalán. ¿Cuál será su perfil si alcanza la Generalitat?

Mi prioridad va a ser Cataluña. Me presento para ser presidente de mi país, mi país es Cataluña y todo lo que hagamos será en función de esa prioridad. Eso no quiere decir que tengamos que quedarnos encerrados en Cataluña. Si soy presidente, intentaré influir en la política española no sólo en la política autonómica, que también, sino en la política económica, por ejemplo, y además intentaré trascender las fronteras y que Cataluña tenga una posición lo más exitosa posible en Europa y en el mundo de acuerdo con nuestra dimensión y nuestras posibilidades. No voy a presidir una Cataluña encerrada en sí misma.

¿Ha fallado el Gobierno a Cataluña?

Sí. Ha fallado porque, en el fondo, no se ha tomado en serio lo que él mismo impulsaba para Cataluña. El Gobierno de Zapatero incluso está incumpliendo el Estatuto catalán clarísimamente, por ejemplo con la Ley de Dependencia, entre otras cosas.

¿Montilla ha fallado a los catalanes?

El problema de Montilla no es tanto haber fallado, creo que ha puesto su mejor voluntad. El problema es doble. Primero, que para ser presidente ha impuesto una fórmula que es el tripartito que es objetivamente negativa, como se está demostrando. Es decir, ha puesto el interés personal por encima del interés del país. El segundo es que no ha estado a la altura de las circunstancias. Aún poniendo buena voluntad, le han fallado sus capacidades para liderar Cataluña.

¿Cómo valora la última reunión entre Rodríguez Zapatero y Rajoy y el clima político nacional en general?

La reunión, que tantas expectativas despertó, acabó con mucho ruido y pocas nueces. Si por nueces entendemos acuerdos, poca cosa hubo. En cambio, ruido, hubo mucho, en un momento dramático para la sociedad española y para gente que tiene temores por lo que pueda venir en el futuro. Se ha perdido una ocasión de oro para difundir un mensaje de confianza, de tranquilidad y de no partidismo de cara a la población y a los mercados exteriores.

Artur Mas, líder de CiU, recibe a EL IMPARCIAL en el Hotel Catalonia Las Cortes, en Madrid. Manuel Engo


¿A Cataluña le conviene un Gobierno central socialista, popular o ninguno de los dos?

Depende de en qué temas. En el terreno económico, siempre nos podemos entender mejor con el Partido Popular y en cambio en el terreno autonómico, en apariencia, nos podemos entender mejor con los socialistas, pero en la realidad, con ninguno de los dos. Esta es la verdad, una verdad no muy atractiva para nosotros, pero estamos acostumbrados a convivir con esta situación y tenemos que procurar que los gobiernos españoles dependan en todo lo que podamos de nuestra capacidad de influencia. Si nosotros influimos decisivamente, podemos orientar las cosas del Gobierno español en la línea que más nos conviene, tanto desde el punto de vista económico como autonómico. Deseamos el Gobierno en Cataluña e influencia en Madrid.

Si llega al poder, ¿cuáles son las medidas más urgentes que emprenderá?

Levantar la economía catalana.

¿Y cuál sería la principal distinción entre su Ejecutivo y el de Montilla?

El futuro Gobierno de Cataluña debe ser cohesionado internamente, cosa que ahora no ocurre, con un proyecto claro, cosa que no ocurre, y con un liderazgo claro y potente capaz de tomar decisiones, cosa que tampoco ocurre.

Concluimos como comenzamos, pero al revés: ¿entienden Madrid desde Cataluña?

No siempre. Desde Madrid no se hace el esfuerzo de entender Cataluña, y más bien se juega con Cataluña. También es verdad que desde Cataluña no siempre se hace el esfuerzo para entender las razones del resto de España, pero hay una diferencia: normalmente, el sujeto perjudicado de todo eso ha sido Cataluña porque los catalanes hemos hecho mucho más por España que los que mandan en Madrid por Cataluña. Es algo que no entendemos muy bien, pero siempre hemos arrimado el hombro. En cambio, a nosotros casi siempre nos han dado la espalda.

Agradecimientos: Hotel Catalonia Las Cortes

http://www.hoteles-catalonia.com

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